Nací en tiempos de cambio, por eso es que cambio tanto, y es por ese mismo constante cambio que me mantengo fiel a mi esencia.
sábado, 3 de agosto de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
Cántame
Cántame como las ranas:
¡cróame!
pero no te vayas...
Si te vas me esconderé,
me esconderé bajo la sábana.
Cántame como el viento:
¡susúrrame!
pero no te escapes...
Si te escapas me escaparé,
me escaparé de ésta tierra.
Cántame como los grillos:
¡chirríame!
pero no decaigas...
si decaes, apagaré las luces,
me iré a dormir.
Cántame como el fuego:
¡chisporrotea!
pero no te apagues...
si te apagas, todo cesará,
si la flama interna cesa.
Cántame como el corazón:
¡late!
pero no te detengas...
si te detienes, la sangre se secará,
nido vacío, abrojo y hierba seca.
Cántame como la ola
¡revienta!
pero no mates tu furia...
prefiero de arena ser,
a ser una roca en la nada.
domingo, 14 de julio de 2013
Hablar solo (como los locos)
¿Qué es hablar solo?
Yo hablo con gente en frente
y me siento loco.
Yo advierto que no hay nadie
y me siento tonto.
Yo hablo con el aire circundante
y acompañado quedo.
Yo hablo con la hoja fané
y un mohín siembro.
Yo hablo con materia caliente
y frío quedo.
Yo hablo con ella y con él
y ahí me arrepiento.
Yo hablo con el pensamiento fiel
y libre tiemblo.
Yo hablo con muertos sin piel
y a la vida cedo.
Yo hablo con refinados de cristal
y absurdo me veo.
Yo hablo solo estando conmigo
y desvanecido llego.
Yo hablo solo con el viento
y cabal me sostengo.
lunes, 10 de junio de 2013
El verbo que sangra, el verso que duele
El verbo que sangra,
El verso que duele,
El santo que llora,
El niño que muere,
La madre que grita,
La brisa que muele,
La calma que añora,
La luz que desciende...
El labio que corta,
El ala que teme,
El miedo que acosa,
El sueño que teje,
La fábula que aleja,
La ciudad que hiere,
La mentira que ahorca,
La farsa que protege...
El disfraz que deslumbra,
El tonto que cree,
El pordiosero que advierte,
El loco que anhela,
La mies que adormece,
La pistola que ultima,
La gente que lincha,
La inocencia que duerme.
El numen que induce,
El indulto que insulta,
El necio que quiere,
El delirio que absuelve,
La calle que enseña,
La educación que miente,
La lluvia que lava,
La herida que viene.
El verso que duele,
El santo que llora,
El niño que muere,
La madre que grita,
La brisa que muele,
La calma que añora,
La luz que desciende...
El labio que corta,
El ala que teme,
El miedo que acosa,
El sueño que teje,
La fábula que aleja,
La ciudad que hiere,
La mentira que ahorca,
La farsa que protege...
El disfraz que deslumbra,
El tonto que cree,
El pordiosero que advierte,
El loco que anhela,
La mies que adormece,
La pistola que ultima,
La gente que lincha,
La inocencia que duerme.
El numen que induce,
El indulto que insulta,
El necio que quiere,
El delirio que absuelve,
La calle que enseña,
La educación que miente,
La lluvia que lava,
La herida que viene.
El diluvio de los fantasmas
Tómenme y llévenme a la eternidad,
Véanlos a todos riéndo y asústenlos,
Pequeño fantasma vén con acuidad,
Abre la ventana sin miedo y grítalos,
Recuerdo tenue baila con la soledad,
Líbrame de las risas vanas en duelos,
Inunda el vacío en abstemia ebriedad,
Al arca o me congelaré en los hielos,
Impertérrita alma: ¡aleja la crueldad!
Píntame tras los párpados los cielos,
Sol inhabitado en una ruidosa ciudad,
Prende la radio mi fantasma y óyelos:
¡Escasez total! ¡De afecto austeridad!
En medio de las masas mi destierro,
Añorando una alegría que no conocí,
Enamorado de luz, humo y misterio,
Y mis fantasmas no se vayan sin mí,
De a gotas feliz más siempre enfermo,
Corro tras el tren me persiguen aquí,
Infúndanme fuerza con aliento sincero,
Invitaciones cordiales ya les extendí,
Cierro ventanas y dinamito el techo,
Veo el cielo e impido entren jueces así,
Aparezcan y alegren al triste helecho.
Véanlos a todos riéndo y asústenlos,
Pequeño fantasma vén con acuidad,
Abre la ventana sin miedo y grítalos,
Recuerdo tenue baila con la soledad,
Líbrame de las risas vanas en duelos,
Inunda el vacío en abstemia ebriedad,
Al arca o me congelaré en los hielos,
Impertérrita alma: ¡aleja la crueldad!
Píntame tras los párpados los cielos,
Sol inhabitado en una ruidosa ciudad,
Prende la radio mi fantasma y óyelos:
¡Escasez total! ¡De afecto austeridad!
En medio de las masas mi destierro,
Añorando una alegría que no conocí,
Enamorado de luz, humo y misterio,
Y mis fantasmas no se vayan sin mí,
De a gotas feliz más siempre enfermo,
Corro tras el tren me persiguen aquí,
Infúndanme fuerza con aliento sincero,
Invitaciones cordiales ya les extendí,
Cierro ventanas y dinamito el techo,
Veo el cielo e impido entren jueces así,
Aparezcan y alegren al triste helecho.
martes, 4 de junio de 2013
La ciudad de las máscaras
Y de repente como en una obra de Magritte… yo no te veo a tí y tu no me ves a mí… y lo que ves: no es lo que es.
Una ciudad con todos los ciudadanos enmascarados, nadie ve a nadie y aman a las máscaras más que a nadie, confunden máscaras con almas, pues las almas ya no están de moda, nadie conoce a nadie, y todos se olvidan de quiénes son ellos mismos, pretenden ser su máscara, las cambian según con quien estén, han olvidado su rostro, su historia, han negado sus ojos, han matado su boca, han aniquilado la percepción del aroma y el saber diferenciarlo de la peste.
Los amantes se aman con sus máscaras puestas, desnudan sus cuerpos, pero sus gestos están ocultos, que al final aún están vestidos… es abismal el vacío que los separa y eso que se creen cerca, son ilusión del baile donde todos fingen, donde todos ríen cuando van llorando y lloran cuando no lloran desde adentro, todos pretenden que nada les importa para lucir tranquilos, gratos, atrayentes, pero a quién ha de atraer el actor que lleva siempre la máscara puesta, quién lee detrás de la piel, del suelo de las enseñanzas, quién ha de elevarse al cielo si cierra los ojos; aquí, en esta tierra, en esta ciudad continua de todas las ciudades, acarician al que lleva la máscara más decorada, más preciada en términos humanos, fabrican una para gustar, para disgustar, para sus fines personales, y hay algunos a los que la circunstancia les atañe una máscara muy díficil de llevar, que les va rompiendo la piel y los va enfermando por dentro, óxido y sangre que les llega a éste frasco de arena que marca el tiempo…
Una eternidad pesada, desgraciada, si se te olvida quien eres, si se te olvida por ir a ahogarte en el placer de la adulación a una máscara, a un ícono absurdo que no eres tú… Allá van, se ríe la máscara y lo que hay detrás ha dejado de reír, de sentir, de pensar, tanto tiempo oculto, tanto tiempo como un elefante amarrado, amarrado a una pequeña e insignificante estaca de pretensión. Es execrado el traidor a la ciudad, es excomulgado el apóstata de esta fiesta sin fin de las caretas, y están los que allí se quedan participando de un fingimiento colosal, ebrios en su pretexto de falso amor, de temporales pertenencias, pérdidos en la lascivia de su mismo engaño. Paredes llenas de espejos cual Palacio de Versalles, pero esos son los espejos a los que nadie quiere mirar, entonces nadie mira a los lados, y nadie quiere mirar tampoco hacia adentro, se miran unos a otros y todos se cuentan cuán hermosos son, se ríen en su chiste inmundo que realmente no sienten, y por dentro se dejan de reir.
Una ciudad de minimalismo del sentimiento, de magnificación de la emoción vana, más fácil se lidia con lo vacuo, no se ha de negar que resulta bella la tierra de la frivolidad, pero los lobos que cazan solos conocen las dos, miran los lobos, acechan los lobos con su cuerpo roto, con su hocico de cicatrices, pero con su alma tranquila, acechan pero no a su presa, sólo distinguen al ver al mundo exterior, diferencian y se reconocen, prosiguen; mientras gacelas de químera corren por esta nube de polvo que se inventan los soñantes, los amantes de un rostro cubierto, los abstraídos en esta ficción de esta aparente realidad que ya no es real, pues si de un artificio cubres tu pensamiento no puedes distinguir en qué tierra te paras.
Resignados pero sin darse cuenta deambulan los autómatas, embebidos y embobados van por esta ciudad absurda, que se tiñe de rojo en las mañanas, que está llena de ruido y alegría, de un smog interno que les nubla y niegan, socializan con desconocidos, desdicha que no sean desconocidos a los que pronto conocerán, pues así permanecerán como desconocidos, conocen sólo su máscara durante décadas, y si conociesen lo que hay detrás, lo han de negar, besan la fachada y que nadie se atreva a derribarlo, alejan al que los vé tras la máscara, es la ilusión una poesía fútil, que sea traidor a la fiesta pero no a mí.
Ahí vemos una dualidad, por un lado la ciudad llena de basura y de niños que duermen bajo los puentes, de los que se arrojan arena en la cara y andan desnudos con su piel curtida pero completa, de aquellos a quienes las ramas de los árboles y también las de la vida les han cortado su piel, ellos no usan máscaras, pero sin embargo muchos aún se ríen, en otro lado vemos la misma ciudad sobrepuesta en una exposición doble, ésta está llena de fieras y alimañas en ropas limpias, zafios en transportes bellos, que cargan libros y monopolizan la cultura como un bien preciado que no ha de ser compartido… Allí está una ciudad que dentro de un mismo marco tiene dos realidades distintas, y están tan unidas que ya no se sabe, también hay máscaras absurdas que se llevan a medias, y hay quienes en sueños y cuando están solos por fin están completos y bailan.
Una ciudad absurda en la que le quieren decir al que va con el rostro desnudo quien es.
Una ciudad con todos los ciudadanos enmascarados, nadie ve a nadie y aman a las máscaras más que a nadie, confunden máscaras con almas, pues las almas ya no están de moda, nadie conoce a nadie, y todos se olvidan de quiénes son ellos mismos, pretenden ser su máscara, las cambian según con quien estén, han olvidado su rostro, su historia, han negado sus ojos, han matado su boca, han aniquilado la percepción del aroma y el saber diferenciarlo de la peste.
Los amantes se aman con sus máscaras puestas, desnudan sus cuerpos, pero sus gestos están ocultos, que al final aún están vestidos… es abismal el vacío que los separa y eso que se creen cerca, son ilusión del baile donde todos fingen, donde todos ríen cuando van llorando y lloran cuando no lloran desde adentro, todos pretenden que nada les importa para lucir tranquilos, gratos, atrayentes, pero a quién ha de atraer el actor que lleva siempre la máscara puesta, quién lee detrás de la piel, del suelo de las enseñanzas, quién ha de elevarse al cielo si cierra los ojos; aquí, en esta tierra, en esta ciudad continua de todas las ciudades, acarician al que lleva la máscara más decorada, más preciada en términos humanos, fabrican una para gustar, para disgustar, para sus fines personales, y hay algunos a los que la circunstancia les atañe una máscara muy díficil de llevar, que les va rompiendo la piel y los va enfermando por dentro, óxido y sangre que les llega a éste frasco de arena que marca el tiempo…
Una eternidad pesada, desgraciada, si se te olvida quien eres, si se te olvida por ir a ahogarte en el placer de la adulación a una máscara, a un ícono absurdo que no eres tú… Allá van, se ríe la máscara y lo que hay detrás ha dejado de reír, de sentir, de pensar, tanto tiempo oculto, tanto tiempo como un elefante amarrado, amarrado a una pequeña e insignificante estaca de pretensión. Es execrado el traidor a la ciudad, es excomulgado el apóstata de esta fiesta sin fin de las caretas, y están los que allí se quedan participando de un fingimiento colosal, ebrios en su pretexto de falso amor, de temporales pertenencias, pérdidos en la lascivia de su mismo engaño. Paredes llenas de espejos cual Palacio de Versalles, pero esos son los espejos a los que nadie quiere mirar, entonces nadie mira a los lados, y nadie quiere mirar tampoco hacia adentro, se miran unos a otros y todos se cuentan cuán hermosos son, se ríen en su chiste inmundo que realmente no sienten, y por dentro se dejan de reir.
Una ciudad de minimalismo del sentimiento, de magnificación de la emoción vana, más fácil se lidia con lo vacuo, no se ha de negar que resulta bella la tierra de la frivolidad, pero los lobos que cazan solos conocen las dos, miran los lobos, acechan los lobos con su cuerpo roto, con su hocico de cicatrices, pero con su alma tranquila, acechan pero no a su presa, sólo distinguen al ver al mundo exterior, diferencian y se reconocen, prosiguen; mientras gacelas de químera corren por esta nube de polvo que se inventan los soñantes, los amantes de un rostro cubierto, los abstraídos en esta ficción de esta aparente realidad que ya no es real, pues si de un artificio cubres tu pensamiento no puedes distinguir en qué tierra te paras.
Resignados pero sin darse cuenta deambulan los autómatas, embebidos y embobados van por esta ciudad absurda, que se tiñe de rojo en las mañanas, que está llena de ruido y alegría, de un smog interno que les nubla y niegan, socializan con desconocidos, desdicha que no sean desconocidos a los que pronto conocerán, pues así permanecerán como desconocidos, conocen sólo su máscara durante décadas, y si conociesen lo que hay detrás, lo han de negar, besan la fachada y que nadie se atreva a derribarlo, alejan al que los vé tras la máscara, es la ilusión una poesía fútil, que sea traidor a la fiesta pero no a mí.
Ahí vemos una dualidad, por un lado la ciudad llena de basura y de niños que duermen bajo los puentes, de los que se arrojan arena en la cara y andan desnudos con su piel curtida pero completa, de aquellos a quienes las ramas de los árboles y también las de la vida les han cortado su piel, ellos no usan máscaras, pero sin embargo muchos aún se ríen, en otro lado vemos la misma ciudad sobrepuesta en una exposición doble, ésta está llena de fieras y alimañas en ropas limpias, zafios en transportes bellos, que cargan libros y monopolizan la cultura como un bien preciado que no ha de ser compartido… Allí está una ciudad que dentro de un mismo marco tiene dos realidades distintas, y están tan unidas que ya no se sabe, también hay máscaras absurdas que se llevan a medias, y hay quienes en sueños y cuando están solos por fin están completos y bailan.
Una ciudad absurda en la que le quieren decir al que va con el rostro desnudo quien es.
miércoles, 15 de mayo de 2013
El país sin papel toilette…
O crónicas desesperadas y desfragmentadas sobre éstos catorce años.
Se intercalan los hechos del país, con anécdotas y metáforas de la vida.
Voto desde que tengo edad para votar, contando desde los diecieocho, no sé ya en cuantas votaciones he sufragado, aquí se vota por todo, aunque nunca se gane, o si se gana no se reconozca, en fin, no es el tema a tratar aquí… Cabe destacar, que aunque a lo largo de éstos catorce años, no ha faltado el papel toilette, la escasez siempre hubo, como dirían en mi casa: “escasez de mente, escasez de cacúmen es lo que tiene Usted”.
Aquí ha escaseado especialmente lo bueno, al menos en lo que yo he visto, y no, no es por menospreciar lo bueno, que a todo lo bueno, le saco fotos, que le escribo poemas a cada segundo feliz, y a lo feo, puedo hasta verlo bello, me reto; pero es que aquí escasea la virtud, y si no escasea creo que los dueños la acaparan, no dejan que se les vea nunca lo bueno, esa ha sido mi experiencia en la vida, en la vida aquí, en la vida de la escasez.
Éste gobierno (o el anterior, ¿no es que era el mismo?) arribó el poder cuando yo estaba en quinto grado de primaria, yo tendría nueve o diez años, recuerdo a mi abuela toda esa navidad llorando, el día del 98′ en el que se anunciasen los resultados: se encerró en su cuarto a llorar, ¡si! “¡la guerra!” -ella decía- “¡la guerra! ¡cuántos muertos! ¿cómo votan por un golpista?” -repetía frenética en su sollozo bajito- y es que le decían: “que no es el fin de mundo ¡cálmese!”, y ella apagó las luces, mientras nos gritaba “¡váyanse, váyanse, que Ustedes no entienden!”; yo sólo miraba, con mis ojos de niño, desesperado pero tranquilo, si, vaya mezclas que se hacen cuando uno no sabe, no entiende, y lo peor: nadie le explica, la cuestión es que ella si entendía, vaya que entendía.
Esa noche no dormí, por esa época, aunque no por ese hecho, si lo pienso bien, creo que por ninguno en particular, o por todos a la vez, empezarían mis desórdenes de sueño, que hasta el día de hoy cargo, y me la pasé pensando esa noche: “¿pero por qué llorará mi abuela? si a mi no me entiende nadie, y por eso la guerra no viene”, muchacho bobo al fin, que piensa mucho, se devana la cabeza, y no se dá cuenta de nada…
En la casa los demás no le prestaban atención, yo se la prestaba, pero no sabía que decir, ella nos decía con sus aires apocalípticos: “Aquí sólo se vá a poder comer lo que haya, ya van a ver”… Y bueno, vino el paro, vino la debacle a la familia, la escasez nos golpeó, y fuimos una familia más de éste país, nada nos salvaba, pero sabíamos que nos ahogábamos todos, entonces seguíamos cantando, pero eso si volvía todo a estar fresquesito y con variedad en época electoral, hasta que la gente se acostumbró, a que cuando hubiese algo, no hubiese lo otro, y que si había todo, la plata no alcansaze, pero eso era de siempre, el pobre siempre sobrevivió, y entonces nunca se dió cuenta que las arenas movedizas de éste régimen y de la misma indiferencia alegre nos estaban sumiendo en algo peor.
Eramos burgueses, clasistas, y de paso “medio inmigrantes”, si, burgueses, una abuela que de pequeña iba con su familia religiosamente con bolsas de yute “de compra” a los mercados después que ya todos se iban, entonces ahí estaban, iban a recoger las frutas y las verduras que quedaban tiradas en el mercado después que culminaba el día, y también las que estaban en las bolsas y en los mesones, inmigrantes y clasistas somos, en el barro nos forjamos y ahora éramos el enemigo de los pobres, y de los ricos: también.
Pero bueno, escasez va, escasez viene, me tomo la escasez con tranquilidad, que haya poco no quiere decir que no haya nada, yo, aunque nunca fuí de fácil comer, montón de alergias, y montón de ideas raras sobre la comida, viví despreocupado, no podía decir que en mi vida propia, pero a la escasez siempre le busqué arreglo, siempre hubo sustituto, nunca me morí de hambre, nunca me preocupé cuando no había leche, ni cuando no había harina, ni cuando no había pollo, ni cuando no hubo café, ni cuando no había azúcar, ni cuando no había aceite, se comerá otra cosa, mi mundo estaba bien, yo seguía riéndome…
Ya por los catorce años comencé a fumar, hubo una época cuando tenía como dieciséis, en la que no había Marlboro; pero bueno, volvieron, y me seguí mintiendo, con mis varillas de cáncer encendidas, con mis tonterías, con mi desesperación que era más grande que toda la escasez del país, que todos los muertos que no lloré, que la tragedia que cundía bajo el piso, en los hospitales, en las cárceles, en los barrios, en los niños que no tienen madre, en los seres extraordinarios que llaman locos que van por la calle y son invisibles.
Se me vino el mundo encima un par de veces y yo aplasté al mundo, aunque no hizo efecto, bonos que no pagaron, más malandros en las calles, pero me acostumbré, seguí agazapándome en mi mundo absurdo, pero saltando cada vez que alguien quería dañarme mis castillos de arena.
Ya éstamos en el 2013, el año pasado me pegó y me socavó las esperanzas, la vida y el tiempo ya se me venía encima, y de paso me decían que no hay esperanza, pero no importa, sueño, sueño, corro, corro, camino, camino, y así me limpio la mente, voy viendo a los mendigos, y me reconocen ya, pero los zapatos se me están rompiendo, no hay zapato que me sirva, o mejor dicho: no hay zapato que me guste, sin colorines, sin adornos extraños, sin precios exorbitantes, pero no importa, me miento y me sigo riendo, porque consigo unos, porque ya el zapato no me daba más, y listo, no hay problema: estoy bien, estamos bien. Sigo sin darme cuenta -o sin querer darme cuenta- que es que la mentira de la felicidad tropical es la que ya no me dá más, que tengo el pie roto esperando, cómo decía uno en el metro cuando se lanzó “¿cuánto más voy a esperar?” pero yo no salto, yo canto, miro para otro lado y sigo soñando, pero abro los ojos y veo a la ciudad triste y violenta, y me doy cuenta que son mis ojos los que la ven así, porque así estoy yo, triste y violento.
Todo se ha ido poniendo peor, cada vez se compra menos, cada vez estoy antes en mi casa y por decisión propia, ¿qué pensaría de mi si me viese hoy en día, mi yo catorceañero? ese yo catorceañero que se sentía grande escapándose sin que nadie se diese cuenta, malandros van, malandros vienen, mueren muchos, secuestran a otros tantos, se los llevan, la familia los llora, pero nace un niño y se les olvida.
Ya me había acostumbrado a caminar diez kilómetros buscando remedios, pero ésto ya va más allá: el papel toilette comienza a escasear. El terror se empieza a apoderar de mi: ¿Cómo que no hay papel? Camino 5 o 6 kilómetros diarios, y no consigo papel toilette. Pero el terror comienza discreto, es el temor que me coquetea y se queda parado en una esquina, primero puedo llevarme 4 paquetes de a 4 rollos, me sigo mintiendo: estoy bien. Luego comienzo a hacer colas de más de media hora para comprarlo, pero cuando ya los tengo en la mano, asunto terminado, vuelvo al mundo de mi mente y me cuento cosas.
Y voy entrando a cada tienda, ya ni siquiera pregunto la marca que estaba habituado a comprar: “-Disculpo ¿No hay papel toilette?” ya se ríen, ya soy yo el que no se ríe… Y cada vez que voy a comprar papel toilette es peor, es que aquí hay que enrollarnos en papel toilette, porque aquí ya una purga no basta, que lo que nos inunda es mucho, que los tóxicos son demasiados, ¿quién nos limpia de todo éste daño?, de toda ésta farsa, de todo éste odio, y quién le compone y le canta a nuestros muertos su réquiem.
Llego acelerado a mi casa, el sol de las tres de la tarde y yo pegándole a la pared, y con mis cascos, hoy no tan acompasados, que no son más que mis pies, llego a mi casa, estoy nervioso, necesito caminar, recibir aire contaminado, respirar mi smog, más smog, es entonces, cuando me recuerdan “ya que quieres caminar, vé a buscar el papel toilette”. Así que salgo, corro, y trato de tener ese objetivo en mente…
Voy viendo todo con la cámara bajo mis cejas que mis ojos contienen y le mandan señal a la casa del pensamiento, ahí voy con una toma panorámica y lo capto todo, leo paredes que nunca leí, veo avisos de locales que nunca supe que existían, el mundo pasa lento, y todo es desconocido, le mando un mensaje de texto a un amigo para evadirme, para intentar restarle importancia a la escasez, a éstas calles sucias, a los perros solos y llagados, a la gente con sus malas caras; entonces: me río solo, de mi día, de mi mismo, y de como se contrapone ésta absurda carencia, que por más absurda que parezca, que por más graciosa que se oiga: se mantiene, no deja de ser, no se va porque me ría, la carencia está… Que carencias he tenido muchas, tangibles y del espíritu ¡pero ésta! ¡ésta es atroz!
Sigo caminando, en éste pueblo se me terminaron los abastos, las quincallas, las farmacias y supermercados por recorrer.
Pienso en otra cosa, mi día, mi día, mi día, si me sigo mintiendo, si me río más, si me pierdo en mi día, en las moléculas de lo bueno que capto… pero no…
No puedo evadirme…
Y es, entonces cuando…
Me persigno, rezo, extiendo mis brazos y creo de nuevo, aunque no soy creyente -que tenían razón los que me decían que en el momento donde más débil se está se vuelve a creer, y yo que me creía un tipo duro por no llorar, aunque siempre me supe bobo, que creía ser fuerte por no quebrarme, por tragarme mis rabias y mi indignación en seco, por no implorar siquiera cuando he tenido a la muerte de cerca- pero ésta vez, heme aquí, creyente soy, veo al cielo e imploro: ¡Dios mío, no me hagas ir más al baño!
Publicado también en: Panfleto Negro.
Se intercalan los hechos del país, con anécdotas y metáforas de la vida.
Voto desde que tengo edad para votar, contando desde los diecieocho, no sé ya en cuantas votaciones he sufragado, aquí se vota por todo, aunque nunca se gane, o si se gana no se reconozca, en fin, no es el tema a tratar aquí… Cabe destacar, que aunque a lo largo de éstos catorce años, no ha faltado el papel toilette, la escasez siempre hubo, como dirían en mi casa: “escasez de mente, escasez de cacúmen es lo que tiene Usted”.
Aquí ha escaseado especialmente lo bueno, al menos en lo que yo he visto, y no, no es por menospreciar lo bueno, que a todo lo bueno, le saco fotos, que le escribo poemas a cada segundo feliz, y a lo feo, puedo hasta verlo bello, me reto; pero es que aquí escasea la virtud, y si no escasea creo que los dueños la acaparan, no dejan que se les vea nunca lo bueno, esa ha sido mi experiencia en la vida, en la vida aquí, en la vida de la escasez.
Éste gobierno (o el anterior, ¿no es que era el mismo?) arribó el poder cuando yo estaba en quinto grado de primaria, yo tendría nueve o diez años, recuerdo a mi abuela toda esa navidad llorando, el día del 98′ en el que se anunciasen los resultados: se encerró en su cuarto a llorar, ¡si! “¡la guerra!” -ella decía- “¡la guerra! ¡cuántos muertos! ¿cómo votan por un golpista?” -repetía frenética en su sollozo bajito- y es que le decían: “que no es el fin de mundo ¡cálmese!”, y ella apagó las luces, mientras nos gritaba “¡váyanse, váyanse, que Ustedes no entienden!”; yo sólo miraba, con mis ojos de niño, desesperado pero tranquilo, si, vaya mezclas que se hacen cuando uno no sabe, no entiende, y lo peor: nadie le explica, la cuestión es que ella si entendía, vaya que entendía.
Esa noche no dormí, por esa época, aunque no por ese hecho, si lo pienso bien, creo que por ninguno en particular, o por todos a la vez, empezarían mis desórdenes de sueño, que hasta el día de hoy cargo, y me la pasé pensando esa noche: “¿pero por qué llorará mi abuela? si a mi no me entiende nadie, y por eso la guerra no viene”, muchacho bobo al fin, que piensa mucho, se devana la cabeza, y no se dá cuenta de nada…
En la casa los demás no le prestaban atención, yo se la prestaba, pero no sabía que decir, ella nos decía con sus aires apocalípticos: “Aquí sólo se vá a poder comer lo que haya, ya van a ver”… Y bueno, vino el paro, vino la debacle a la familia, la escasez nos golpeó, y fuimos una familia más de éste país, nada nos salvaba, pero sabíamos que nos ahogábamos todos, entonces seguíamos cantando, pero eso si volvía todo a estar fresquesito y con variedad en época electoral, hasta que la gente se acostumbró, a que cuando hubiese algo, no hubiese lo otro, y que si había todo, la plata no alcansaze, pero eso era de siempre, el pobre siempre sobrevivió, y entonces nunca se dió cuenta que las arenas movedizas de éste régimen y de la misma indiferencia alegre nos estaban sumiendo en algo peor.
Eramos burgueses, clasistas, y de paso “medio inmigrantes”, si, burgueses, una abuela que de pequeña iba con su familia religiosamente con bolsas de yute “de compra” a los mercados después que ya todos se iban, entonces ahí estaban, iban a recoger las frutas y las verduras que quedaban tiradas en el mercado después que culminaba el día, y también las que estaban en las bolsas y en los mesones, inmigrantes y clasistas somos, en el barro nos forjamos y ahora éramos el enemigo de los pobres, y de los ricos: también.
Pero bueno, escasez va, escasez viene, me tomo la escasez con tranquilidad, que haya poco no quiere decir que no haya nada, yo, aunque nunca fuí de fácil comer, montón de alergias, y montón de ideas raras sobre la comida, viví despreocupado, no podía decir que en mi vida propia, pero a la escasez siempre le busqué arreglo, siempre hubo sustituto, nunca me morí de hambre, nunca me preocupé cuando no había leche, ni cuando no había harina, ni cuando no había pollo, ni cuando no hubo café, ni cuando no había azúcar, ni cuando no había aceite, se comerá otra cosa, mi mundo estaba bien, yo seguía riéndome…
Ya por los catorce años comencé a fumar, hubo una época cuando tenía como dieciséis, en la que no había Marlboro; pero bueno, volvieron, y me seguí mintiendo, con mis varillas de cáncer encendidas, con mis tonterías, con mi desesperación que era más grande que toda la escasez del país, que todos los muertos que no lloré, que la tragedia que cundía bajo el piso, en los hospitales, en las cárceles, en los barrios, en los niños que no tienen madre, en los seres extraordinarios que llaman locos que van por la calle y son invisibles.
Se me vino el mundo encima un par de veces y yo aplasté al mundo, aunque no hizo efecto, bonos que no pagaron, más malandros en las calles, pero me acostumbré, seguí agazapándome en mi mundo absurdo, pero saltando cada vez que alguien quería dañarme mis castillos de arena.
Ya éstamos en el 2013, el año pasado me pegó y me socavó las esperanzas, la vida y el tiempo ya se me venía encima, y de paso me decían que no hay esperanza, pero no importa, sueño, sueño, corro, corro, camino, camino, y así me limpio la mente, voy viendo a los mendigos, y me reconocen ya, pero los zapatos se me están rompiendo, no hay zapato que me sirva, o mejor dicho: no hay zapato que me guste, sin colorines, sin adornos extraños, sin precios exorbitantes, pero no importa, me miento y me sigo riendo, porque consigo unos, porque ya el zapato no me daba más, y listo, no hay problema: estoy bien, estamos bien. Sigo sin darme cuenta -o sin querer darme cuenta- que es que la mentira de la felicidad tropical es la que ya no me dá más, que tengo el pie roto esperando, cómo decía uno en el metro cuando se lanzó “¿cuánto más voy a esperar?” pero yo no salto, yo canto, miro para otro lado y sigo soñando, pero abro los ojos y veo a la ciudad triste y violenta, y me doy cuenta que son mis ojos los que la ven así, porque así estoy yo, triste y violento.
Todo se ha ido poniendo peor, cada vez se compra menos, cada vez estoy antes en mi casa y por decisión propia, ¿qué pensaría de mi si me viese hoy en día, mi yo catorceañero? ese yo catorceañero que se sentía grande escapándose sin que nadie se diese cuenta, malandros van, malandros vienen, mueren muchos, secuestran a otros tantos, se los llevan, la familia los llora, pero nace un niño y se les olvida.
Ya me había acostumbrado a caminar diez kilómetros buscando remedios, pero ésto ya va más allá: el papel toilette comienza a escasear. El terror se empieza a apoderar de mi: ¿Cómo que no hay papel? Camino 5 o 6 kilómetros diarios, y no consigo papel toilette. Pero el terror comienza discreto, es el temor que me coquetea y se queda parado en una esquina, primero puedo llevarme 4 paquetes de a 4 rollos, me sigo mintiendo: estoy bien. Luego comienzo a hacer colas de más de media hora para comprarlo, pero cuando ya los tengo en la mano, asunto terminado, vuelvo al mundo de mi mente y me cuento cosas.
Y voy entrando a cada tienda, ya ni siquiera pregunto la marca que estaba habituado a comprar: “-Disculpo ¿No hay papel toilette?” ya se ríen, ya soy yo el que no se ríe… Y cada vez que voy a comprar papel toilette es peor, es que aquí hay que enrollarnos en papel toilette, porque aquí ya una purga no basta, que lo que nos inunda es mucho, que los tóxicos son demasiados, ¿quién nos limpia de todo éste daño?, de toda ésta farsa, de todo éste odio, y quién le compone y le canta a nuestros muertos su réquiem.
Llego acelerado a mi casa, el sol de las tres de la tarde y yo pegándole a la pared, y con mis cascos, hoy no tan acompasados, que no son más que mis pies, llego a mi casa, estoy nervioso, necesito caminar, recibir aire contaminado, respirar mi smog, más smog, es entonces, cuando me recuerdan “ya que quieres caminar, vé a buscar el papel toilette”. Así que salgo, corro, y trato de tener ese objetivo en mente…
Voy viendo todo con la cámara bajo mis cejas que mis ojos contienen y le mandan señal a la casa del pensamiento, ahí voy con una toma panorámica y lo capto todo, leo paredes que nunca leí, veo avisos de locales que nunca supe que existían, el mundo pasa lento, y todo es desconocido, le mando un mensaje de texto a un amigo para evadirme, para intentar restarle importancia a la escasez, a éstas calles sucias, a los perros solos y llagados, a la gente con sus malas caras; entonces: me río solo, de mi día, de mi mismo, y de como se contrapone ésta absurda carencia, que por más absurda que parezca, que por más graciosa que se oiga: se mantiene, no deja de ser, no se va porque me ría, la carencia está… Que carencias he tenido muchas, tangibles y del espíritu ¡pero ésta! ¡ésta es atroz!
Sigo caminando, en éste pueblo se me terminaron los abastos, las quincallas, las farmacias y supermercados por recorrer.
Pienso en otra cosa, mi día, mi día, mi día, si me sigo mintiendo, si me río más, si me pierdo en mi día, en las moléculas de lo bueno que capto… pero no…
No puedo evadirme…
Y es, entonces cuando…
Me persigno, rezo, extiendo mis brazos y creo de nuevo, aunque no soy creyente -que tenían razón los que me decían que en el momento donde más débil se está se vuelve a creer, y yo que me creía un tipo duro por no llorar, aunque siempre me supe bobo, que creía ser fuerte por no quebrarme, por tragarme mis rabias y mi indignación en seco, por no implorar siquiera cuando he tenido a la muerte de cerca- pero ésta vez, heme aquí, creyente soy, veo al cielo e imploro: ¡Dios mío, no me hagas ir más al baño!
Publicado también en: Panfleto Negro.
martes, 30 de abril de 2013
Semana Santa
Y yo les hablo con mis ojos de loco,
y yo les digo que al cristo lo crucifican,
y yo les grito con mi labio roto,
y yo les alerto que afuera lo fustigan.
Y subo al calvario todos los días,
y sufro con mi cruz de tierra,
y voy con mi ropa sucia y mi moral limpia,
y hablo solo por las calles con mi piel negra.
Y no soy el Jesús de mármol,
y no soy el árbol que arde,
y no soy el milagro al corrupto ojo,
y no soy heredero del cielo.
Y a mí me matan todos los días,
y no tengo herencia ni familia,
y a mí me fustigan con su miopía,
y no aparezco en libros ni profecías.
Y aquel quiere su milagro del cielo,
y aquel ruega a la piedra seca,
y aquel no vé el pecado en el suelo,
y aquel ora... mientras otros...
Con su Semana Santa en carne viva.
A Él lo tienen en la puerta
A él lo tienen en la puerta...
adentros todos rezan.
A él le dan arena...
adentro todos creen.
Él se orina y le dá más sed,
adentro arquean.
Él pasa por las casas,
adentro cierran las ventanas.
Él se rasca las costras y sangra,
adentro todos ván al cielo.
Él usa ropas viejas y regaladas,
adentro todos visten a la estatua de seda.
Él se rompe los talones, porque el zapato no le queda,
adentro todos ven señales, pero no lo ven a él.
Él está afuera con su cara fea y su piel marcada,
adentro todos piden.
Él sigue afuera ojeroso, cansado y hambriento,
adentro todos hablan de él.
Él está afuera con muchas caras...
y tú no lo ves.
adentros todos rezan.
A él le dan arena...
adentro todos creen.
Él se orina y le dá más sed,
adentro arquean.
Él pasa por las casas,
adentro cierran las ventanas.
Él se rasca las costras y sangra,
adentro todos ván al cielo.
Él usa ropas viejas y regaladas,
adentro todos visten a la estatua de seda.
Él se rompe los talones, porque el zapato no le queda,
adentro todos ven señales, pero no lo ven a él.
Él está afuera con su cara fea y su piel marcada,
adentro todos piden.
Él sigue afuera ojeroso, cansado y hambriento,
adentro todos hablan de él.
Él está afuera con muchas caras...
y tú no lo ves.
sábado, 27 de abril de 2013
Sal
Sé sal... y...
consérvame el alma,
mantén el color,
guarda la vibración,
absorbe la humedad,
escúrreme las lágrimas,
conténme dentro tuyo,
conduce mi energía,
alíviame los golpes,
líbrame de vahídos,
dame ganas y apetito,
realza lo que ya está.
Sé sal... para...
éste moribundo, que...
ésta tierra es pobre,
desustanciada, que...
es hosca sequedad,
abre los ojos, que...
cuando expire,
bajo mi lengua, que...
acuestes tu cuerpo de sal,
derrames tu poder, que...
en tres granos de tí,
revíveme y véme.
¡Sé sal!
lunes, 15 de abril de 2013
Las hienas en la plaza
Su risa se oye hasta aquí:
¡Óyelas! ¡Óyelas!
Parece que se ríen pero ellas lloran...
¡Óyelas! ¡Óyelas!
¡Vélas! ¡Vélas!
Parecen risueñas pero su piel se encona...
¡Vélas! ¡Vélas!
Que cazarán pero sólo se llevarán la carroña.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Antiséptico
Quiero un mundo antiséptico,
Quiero ser merthiolate blanco,
Quiero un espacio antiséptico,
Quiero ser a la alienación ajeno,
Quiero un camino antiséptico,
Quiero flotar sobre el piso.
Quiero un tobogán antiséptico,
Quiero ser un deseo limpio,
Quiero un aire antiséptico,
Quiero ser un pulmón niño,
Quiero un arbol antiséptico,
Quiero ser hojarasca y estar dormido.
martes, 1 de enero de 2013
Invitación
Se le invita cordialmente a descortezar personajes, a afilar ideas, a desnudar fachadas, a continuar conversaciones que potencien sus capacidades y que reten su pensamiento, que lo saquen de su zona de comfort.
Preséntese cuando guste ante Usted mismo.
Ésta invitación es válida mientras esté vivo, desde ese momento quedará Usted eximido de los poderes de expresarse y abogar por su propia persona.
No deje perder la oportunidad.
martes, 30 de octubre de 2012
The Outsiders
Nombre en español: Rebeldes. (Traducción literal al español: Los de afuera)
Género: Drama, crimen, pandillas.
Año: 1983.
País: Estados Unidos.
Director: Francis Ford Coppola.
Guionista(s): Basado en la novela de S.E. Hinton, adaptación de Kathleen Rowell.
Actores/Actrices Principales: C. Thomas Howell, Ralph Macchio, Matt Dillon, Patrick Swayze, Rob Lowe, Emilio Estevez, Tom Cruise, Diane Lane.
Sinopsis: Luchas de clases, dos pandillas: Greasers y Socs (Socials), Oklahoma, mediados de los 60, expuesto a través de la percepción de "Ponyboy" que pertenece a la pandilla de los Greasers, un grupo de chicos rudos y de origen humilde, entonces un ataque a los más jóvenes de Los Greasers y una muerte de los Socials desencadenará ésta historia.
Ensayo:
La historia comienza en Tulsa, un pueblo polvoriento de Oklahoma, donde no hay nada que hacer, sólo vagar por allí, escuelas y grupos sociales para dividir según estratos, autocinemas y flirteos, greasers y socials, un ambiente demarcado por posiciones económicas, el desasosiego de la juventud unido a las ganas de vivir, pero en un entorno con opciones contadas.
Constantes ataques de un bando al otro, Ponyboy ha sido atacado, su amigo Johnny también unos meses atrás por la pandilla de los Socs, siendo éstos un grupo de chicos adinerados que buscan demostrar su poder; chicos de la banda de los Greasers hablan, coquetean y se amistan con las novias de los Socs, pero éstos en su afán de demostrar y establecer límites la emprenden con feroz violencia contra los más jóvenes de los Greasers en el parque local, Johnny en su intento por salvar a su amigo que está siendo atacado, mata a uno de los socs, un crimen que no fuese intencional sino en esfuerzos por preservar la vida de su amigo, pero que igual podría tornar la ley en su contra...
Asustados acuden a uno de los chicos mayores de su banda que ha estado en la cárcel, para que les ayude, y los dos chicos que se han visto envueltos en dicha muerte, terminan decidiendo irse del pueblo, más al corto tiempo deciden regresar y clamar así que fué en defensa propia, pero una iglesia en llamas y los chicos tratan de ayudar los convertirá en los héroes locales, no sin quedar ilesos, pues uno de ellos, quedará gravemente herido, y a pesar de todo con gran culpa por lo que hiciese en defensa de su amigo.
Una de las frases más contundentes de la película es "Stay Gold" (Permanece oro) partiendo del poema de Robert Frost, cuyos versos Ponyboy recita al principio: "El primer verdor de la naturaleza es oro, su tono más díficil de mantener, sus primeras hojas de flor, que sólo duran una hora, luego hoja decae tras hoja, entonces el Edén se hunde en pena, entonces cual amanecer que cae tras el día, nada de oro puede permanecer" y luego aclara que los recuerda perfectamente porque nunca llegó a comprenderlo, y ésta es la misma verdad que yace tras la misma película, en el dorado del alba como metáfora de la juventud, su candor y su frescor pueril ha de decaer ante los mismos sucesos de la vida, la vida tal cual como el día ocultará la luz y su brillo; lo mismo que en la película cuando Ponyboy ya habla de su amigo muerto y su desesperación, recordando las palabras de éste cuando vivía, que le decía que permaneciese oro, y es ahí cuando tienen más sentido la frase, lo cual a su vez se une a la misma noche que será el ambiente a la pelea entre las bandas.
Se mantiene en el film en todo momento el sentir directo y abrupto de una juventud convulsionada, sin especiales indulgencias o condenas, conmueve pero a la vez es de un sentir contundente y afilado, tan afilado como las mismas navajas de éstas pandillas.
Un film que nos plantea dentro del tema de las pandillas sociales y los temas que atañen a la juventud, identidad y pertenencia, entonces pues ¿qué nos identifica y nos hace parte de un grupo y una sociedad: es nuestro cáracter o nuestro origen?
miércoles, 24 de octubre de 2012
Knockin' on Heaven's Door
Nombre en español: Tocando en las puertas del cielo.
Género: Comedia Dramática.
Año: 1997.
País: Alemania.
Director: Thomas Jahn.
Guionista: Thomas Jahn.
Actores/Actrices Principales: Til Schweiger, Jan Josef Liefers.
Sinopsis: Dos enfermos de cáncer terminal, en una carrera por vivir y ver el mar, pues el mar al parecer es de todo lo que hablan en el cielo.
Ensayo: Una historia que parte inicialmente de una escena en un tren, dos seres totalmente incompatibles, uno un fumador nada cortés, y el otro que también casualmente abordase el mismo tren, siendo éste un correcto a morir... literalmente. Es entonces pues, que se reencuentran en el mismo hospital y son designados a la misma habitación, para disgusto de ambos, su situación: están muriendo de cáncer y les queda poco tiempo.
Unos dispares personajes en medio de sus diferencias, uno que mezcla insolencia con humor y el otro que sintiéndose desencajado por los modales del otro, sigue aún siendo cortés, es entonces que en una escena poco menos que inolvidable, encuentran tequila en la habitación, como si por designio divino se tratase, y de ahí se dirigen a la cocina del hospital, encontrándonos al parecer siguen en la misma suerte, pues dán al encuentro con una alacena llena de limones que terminan desparramados por el suelo; allí pues se libera la previa tensión y terminan conversando del cáncer que padecen, uno de ellos haciéndole ver al otro que si no ha visto el mar no tendrá nada de qué hablar en el cielo, es así como deciden escapar del hospital y emprender un viaje a verlo, primero tomando un carro de unos desconocidos en el estacionamiento del hospital, carro que resulta ser una entrega que unos mafiosos deben hacer, por tanto no puede ser reportado directamente, y entonces comenzarán su camino los protagonistas de éste film, con planes que hacen sin muchas cavilaciones previas, pero que les resultan siempre saliendo a su favor.
En éste film, se aprecia como entre los entreveses de la vida, se advierten momentos de drama, entre una continua incitación a sonreir y reir, pero a la vez a conmoverse -como diría Buster Keaton: "La tragedia es un close-up (enfoque de cerca), la comedia es un long-shot (toma de plano largo)"- y se dá el paso a una ósmosis por medio de su amistad, uno ganando más humanidad y benevolencia, y el otro ganando bríos en sus actos, todo unido a escenas que transcurren desde el más sutil compás existencialista hasta la rapidez de una cinta de acción.
Comienzan su camino, con asaltos que tienen más humor que elementos de violencia, es entonces que el personaje de comportamiento correcto, es hecho aparecer como rehén ante los medios, para que la policía no actúe en contra, logrando así carta libre al camino que piensan seguir, y a la vez ganar tiempo; pues ya no es sólo ir al mar, sino cumplir un deseo de una lista que anotase cada uno y que el otro eligiese un número al azar, adicionando aquí otra vez el elemento de uniones al azar, de una dinámica azarosa, tal cual como en la vida no podemos determinar con exactitud que nos depara el momento siguiente, siendo éste elemento el cual ensambla la narrativa en éste film: lo imprevisible e inesperado, versus la certeza de un fin físico.
Éstos personajes van dispuestos a seguir su travesía, pues es su muerte anunciada la que más que quitarles una oportunidad de vivir, es lo que les impulsa a vivir más aún, para irse en paz, sin miedos y sin arrepentimiento, pues no sólo es la consecución de sucesos y el logro, sino también importa es el camino. Siguen una travesía que va desde robos, ir y hospedarse en sitios de lujo, ser casi atrapados por la ley y por los mismos maleantes dueños del carro, pero siempre logrando esquivar y sortear dichas rémoras.
En un momento, uno de ellos descubre así que el otro tampoco ha visto el mar, y es cuando más intentan a contrareloj llegar, pudiendo ser otra metáfora el mar como la vida misma, reflexión, encuentro interno y la representación de lo incognoscible, o como una simple excusa y motivo para todo éste trajinar del film, sin dejar de más el pensamiento que así como también aparecimos tal cual como el mar y su vida, somos parte de algo mayor que uno mismo.
Una película con un argumento que aunque simple, dista de los temas y la apreciación convencional de la vida, pues ¿qué sino cuando muchos ya sabiéndose cercanos a la muerte inminente es cuando se ven obligados a vivir con más ímpetu y a la vez con más benignidad y respeto de cada momento, momentos para ser vividos al máximo, cuando ya no hay miedos pues no hay nada que perder?
Dejándo así una interrogante para la misma audiencia ¿No son entonces todos los seres vivos quienes nacemos con una muerte anunciada, sólo que aún no sabemos su día, y éstos mismos seres quienes deberían ser responsables por vivir el corto tiempo que nos es dado?
Género: Comedia Dramática.
Año: 1997.
País: Alemania.
Director: Thomas Jahn.
Guionista: Thomas Jahn.
Actores/Actrices Principales: Til Schweiger, Jan Josef Liefers.
Sinopsis: Dos enfermos de cáncer terminal, en una carrera por vivir y ver el mar, pues el mar al parecer es de todo lo que hablan en el cielo.
Ensayo: Una historia que parte inicialmente de una escena en un tren, dos seres totalmente incompatibles, uno un fumador nada cortés, y el otro que también casualmente abordase el mismo tren, siendo éste un correcto a morir... literalmente. Es entonces pues, que se reencuentran en el mismo hospital y son designados a la misma habitación, para disgusto de ambos, su situación: están muriendo de cáncer y les queda poco tiempo.
Unos dispares personajes en medio de sus diferencias, uno que mezcla insolencia con humor y el otro que sintiéndose desencajado por los modales del otro, sigue aún siendo cortés, es entonces que en una escena poco menos que inolvidable, encuentran tequila en la habitación, como si por designio divino se tratase, y de ahí se dirigen a la cocina del hospital, encontrándonos al parecer siguen en la misma suerte, pues dán al encuentro con una alacena llena de limones que terminan desparramados por el suelo; allí pues se libera la previa tensión y terminan conversando del cáncer que padecen, uno de ellos haciéndole ver al otro que si no ha visto el mar no tendrá nada de qué hablar en el cielo, es así como deciden escapar del hospital y emprender un viaje a verlo, primero tomando un carro de unos desconocidos en el estacionamiento del hospital, carro que resulta ser una entrega que unos mafiosos deben hacer, por tanto no puede ser reportado directamente, y entonces comenzarán su camino los protagonistas de éste film, con planes que hacen sin muchas cavilaciones previas, pero que les resultan siempre saliendo a su favor.
En éste film, se aprecia como entre los entreveses de la vida, se advierten momentos de drama, entre una continua incitación a sonreir y reir, pero a la vez a conmoverse -como diría Buster Keaton: "La tragedia es un close-up (enfoque de cerca), la comedia es un long-shot (toma de plano largo)"- y se dá el paso a una ósmosis por medio de su amistad, uno ganando más humanidad y benevolencia, y el otro ganando bríos en sus actos, todo unido a escenas que transcurren desde el más sutil compás existencialista hasta la rapidez de una cinta de acción.
Comienzan su camino, con asaltos que tienen más humor que elementos de violencia, es entonces que el personaje de comportamiento correcto, es hecho aparecer como rehén ante los medios, para que la policía no actúe en contra, logrando así carta libre al camino que piensan seguir, y a la vez ganar tiempo; pues ya no es sólo ir al mar, sino cumplir un deseo de una lista que anotase cada uno y que el otro eligiese un número al azar, adicionando aquí otra vez el elemento de uniones al azar, de una dinámica azarosa, tal cual como en la vida no podemos determinar con exactitud que nos depara el momento siguiente, siendo éste elemento el cual ensambla la narrativa en éste film: lo imprevisible e inesperado, versus la certeza de un fin físico.
Éstos personajes van dispuestos a seguir su travesía, pues es su muerte anunciada la que más que quitarles una oportunidad de vivir, es lo que les impulsa a vivir más aún, para irse en paz, sin miedos y sin arrepentimiento, pues no sólo es la consecución de sucesos y el logro, sino también importa es el camino. Siguen una travesía que va desde robos, ir y hospedarse en sitios de lujo, ser casi atrapados por la ley y por los mismos maleantes dueños del carro, pero siempre logrando esquivar y sortear dichas rémoras.
En un momento, uno de ellos descubre así que el otro tampoco ha visto el mar, y es cuando más intentan a contrareloj llegar, pudiendo ser otra metáfora el mar como la vida misma, reflexión, encuentro interno y la representación de lo incognoscible, o como una simple excusa y motivo para todo éste trajinar del film, sin dejar de más el pensamiento que así como también aparecimos tal cual como el mar y su vida, somos parte de algo mayor que uno mismo.
Una película con un argumento que aunque simple, dista de los temas y la apreciación convencional de la vida, pues ¿qué sino cuando muchos ya sabiéndose cercanos a la muerte inminente es cuando se ven obligados a vivir con más ímpetu y a la vez con más benignidad y respeto de cada momento, momentos para ser vividos al máximo, cuando ya no hay miedos pues no hay nada que perder?
Dejándo así una interrogante para la misma audiencia ¿No son entonces todos los seres vivos quienes nacemos con una muerte anunciada, sólo que aún no sabemos su día, y éstos mismos seres quienes deberían ser responsables por vivir el corto tiempo que nos es dado?
Was nützt die Liebe in Gedanken
Nombre en español: De qué vale el amor en el pensamiento.
Sinopsis: Berlin, 1927. Amistad y amor en medio de la vida y el caos interno del sentimiento; del caos intermedio e inmediato para paliar la realidad: alcohol, drogas y sexo; del caos externo: una ciudad y una vida de la cual estaban aislados y así entonces se construían su vida desde el pensamiento.
Ésta historia basándose en una historia real, sigue la historia de dos mejores amigos Paul y Günther, Hilde la hermana de Günther y quien hubiese sido el antiguo amante de Günther: Hans, quien también se ve involucrado con Hilde; he aquí que cuyas vidas se ven envueltas en una vorágine en medio del verano, en la clase alta de la época, casi aislados del ruido del mundo, Paul introvertido, Günther intenso y acostumbrado a la demasia, Hilde llena de provocación y desconcierto, Hans intentando alcanzar una vida que no conoce y jugando con fuego, se descubre pues un Edén de libertinaje en éste relato, que discurre y fluye con suavidad ante una naturaleza de paso tranquilo y matiz benévolo como imagen de fondo, en otra historia podría parecer contrastante y elementos totalmente antepuestos, pero aquí el desorden de la vida interna y externa de los personajes va de la mano y a tono con el sosiego del medio en el cual se encuentran, amalgamándose acertadamente.
Un film, que se distancia en la realización de su narrativa de esquemas de pensamiento tradicionales, pues deja fuera conclusiones morales y juicios previos de los personajes y su historia, permitiendo así que sea el mismo expectador quien construya su idea de lo que aquí se plantea, una exposición de lo que inicialmente podrían ser elementos antagónicos: amor - violencia, amistad - deslealtad y rotura de vínculos, pertenencia - desarraigo, exceso - carencia, lo étereo - lo material, la vida - el término de ésta, pero en ésta película aquí cada pieza va dentro de un todo insondable, moviéndose con presteza y dando paso a la reflexión de así como la vida puede llegar cual explosión a su punto más álgido, puede también detonarse y llegar así a su ocaso, ocaso que pudiese parecer inesperado para el expectante que ve principalmente a los personajes y se detiene en el hecho de su cronológica juventud, pero plausible para el que sabe que la vida sólo se mide en tanto que sea vivida.
Envuelto por un estilo fotográfico detallista y sublime, acompañado con una maravillosa banda sonora que toma el estilo propio de la música de la época actualizada con sintetizadores, pero siempre fiel al aura de aquel tiempo y del sentimiento que "Love in Thoughts" busca transmitir, y no sólo lo busca, sino que también lo consigue, abatiendo al espectador al mismo tiempo que a cada personaje, transmutando el sentir del amor como la única razón para vivir, morir y matar, pues es entonces que cuando dicha lumbre se consuma, lo que había sido todo lo que llenaba a cada sujeto, también habría a su compás de consumirse, enfocándose desde éste sentir, está entonces la felicidad concentrada en una sola vez y en la vehemencia de dicho sentimiento, y luego siendo el castigo el recordar por siempre aquella felicidad, felicidad producto de un amor que no fué llamado pero apareció y al cual se le implora permanezca, pues para el que vive de ésta manera si el amor se extingue, morirá consigo todo sentimiento, y pues con el habría de extiguirse la misma vida.
Nombre en inglés: Love in Thoughts.
Género: Drama.
Año: 2004.
País: Alemania.
Director: Achim von Borries
Guionista(s): Achim von Borries, Hendrik Handloegten, Annette Hess, Alexander Pfeuffer.
Actores/Actrices Principales: August Diehl, Daniel Brühl, Anna Maria Mühe.
Género: Drama.
Año: 2004.
País: Alemania.
Director: Achim von Borries
Guionista(s): Achim von Borries, Hendrik Handloegten, Annette Hess, Alexander Pfeuffer.
Actores/Actrices Principales: August Diehl, Daniel Brühl, Anna Maria Mühe.
Sinopsis: Berlin, 1927. Amistad y amor en medio de la vida y el caos interno del sentimiento; del caos intermedio e inmediato para paliar la realidad: alcohol, drogas y sexo; del caos externo: una ciudad y una vida de la cual estaban aislados y así entonces se construían su vida desde el pensamiento.
Ensayo:
¿Cuál es el punto mas alto de la vida?
Esa es la pregunta que éste filme nos plantea, sigue la amistad de dos
jóvenes en una Alemania de finales de los años 20, en una casa de
verano, ellos con un pacto de disfrutar la vida y el amor al máximo,
exigiendo de dicho amor y dicha vida el máximo potencial, pero ¿qué
cuando la vida y el amor dá de más y se convierte en una trampa que te
quitará lo mismo que ofrece?
Ésta historia basándose en una historia real, sigue la historia de dos mejores amigos Paul y Günther, Hilde la hermana de Günther y quien hubiese sido el antiguo amante de Günther: Hans, quien también se ve involucrado con Hilde; he aquí que cuyas vidas se ven envueltas en una vorágine en medio del verano, en la clase alta de la época, casi aislados del ruido del mundo, Paul introvertido, Günther intenso y acostumbrado a la demasia, Hilde llena de provocación y desconcierto, Hans intentando alcanzar una vida que no conoce y jugando con fuego, se descubre pues un Edén de libertinaje en éste relato, que discurre y fluye con suavidad ante una naturaleza de paso tranquilo y matiz benévolo como imagen de fondo, en otra historia podría parecer contrastante y elementos totalmente antepuestos, pero aquí el desorden de la vida interna y externa de los personajes va de la mano y a tono con el sosiego del medio en el cual se encuentran, amalgamándose acertadamente.
Un film, que se distancia en la realización de su narrativa de esquemas de pensamiento tradicionales, pues deja fuera conclusiones morales y juicios previos de los personajes y su historia, permitiendo así que sea el mismo expectador quien construya su idea de lo que aquí se plantea, una exposición de lo que inicialmente podrían ser elementos antagónicos: amor - violencia, amistad - deslealtad y rotura de vínculos, pertenencia - desarraigo, exceso - carencia, lo étereo - lo material, la vida - el término de ésta, pero en ésta película aquí cada pieza va dentro de un todo insondable, moviéndose con presteza y dando paso a la reflexión de así como la vida puede llegar cual explosión a su punto más álgido, puede también detonarse y llegar así a su ocaso, ocaso que pudiese parecer inesperado para el expectante que ve principalmente a los personajes y se detiene en el hecho de su cronológica juventud, pero plausible para el que sabe que la vida sólo se mide en tanto que sea vivida.
Envuelto por un estilo fotográfico detallista y sublime, acompañado con una maravillosa banda sonora que toma el estilo propio de la música de la época actualizada con sintetizadores, pero siempre fiel al aura de aquel tiempo y del sentimiento que "Love in Thoughts" busca transmitir, y no sólo lo busca, sino que también lo consigue, abatiendo al espectador al mismo tiempo que a cada personaje, transmutando el sentir del amor como la única razón para vivir, morir y matar, pues es entonces que cuando dicha lumbre se consuma, lo que había sido todo lo que llenaba a cada sujeto, también habría a su compás de consumirse, enfocándose desde éste sentir, está entonces la felicidad concentrada en una sola vez y en la vehemencia de dicho sentimiento, y luego siendo el castigo el recordar por siempre aquella felicidad, felicidad producto de un amor que no fué llamado pero apareció y al cual se le implora permanezca, pues para el que vive de ésta manera si el amor se extingue, morirá consigo todo sentimiento, y pues con el habría de extiguirse la misma vida.
¿Quién sino el joven, puede experimentar
la vida y el amor con tal intensidad, que puede dicha flama al mismo
tiempo que le alimenta consumirle?
jueves, 18 de octubre de 2012
La resistencia al olvido
¿Por qué se supone que se debería olvidar?
¿Dónde dice -y se prueba- que el olvidar garantiza la felicidad?
No me dá tranquilidad olvidar el origen de las heridas.
No es acaso el olvido el que conlleva a cometer los mismos errores.
No es acaso el olvido el que nos hace olvidar quienes fuimos.
No es acaso que al olvidar quienes fuimos hacemos lo mismo que nos hicieron.
No es acaso el olvido germen de la indolencia y la indolencia de más destrucción.
Reniego del olvido y de sus hijos de ignorancia, indiferencia y conformismo.
Reniego de la aceptación a sobrevivir lacerados, más aún sin saber los motivos.
Reniego de llevar una sonrisa falsa cuando todo se está cayendo a pedazos.
Reniego de dioses y héroes creados para defender deseos de mezquinos humanos.
Olvidar sería ver cicatrices y no saber su procedencia,
Quiero saber el origen de cada una de mis dolencias,
Olvidar sería ser un óceano de liviandad e incoherencia,
Quiero ver desconsuelos cocidos en tales abregancias.
Retorcerme del dolor pero nunca pedir por clemencia,
Olvidar nunca que por lo que no pido no doy las gracias,
Retozar en mis recuerdos mientras la vida me cercena,
Olvidar jamás ni a mis dulces segundos ni a mis desgracias.
Reírme en silencio pues aquí la felicidad está penada,
Llorar riéndome pues es que no sé moverme en el agua,
Gritar como los locos llamándoles gritos llenos de nada,
Olvidar es transgresión y crimen a mi propia naturaleza.
Olvidar sería envenenarme siempre por la misma planta,
Quiero saber de donde vengo y quizás sea ver mi tumba,
Olvidar sería vivir en el foso de una ecuménica amnesia,
Quiero gravarme la identidad y que no se me borre nunca.
¿Dónde dice -y se prueba- que el olvidar garantiza la felicidad?
No me dá tranquilidad olvidar el origen de las heridas.
No es acaso el olvido el que conlleva a cometer los mismos errores.
No es acaso el olvido el que nos hace olvidar quienes fuimos.
No es acaso que al olvidar quienes fuimos hacemos lo mismo que nos hicieron.
No es acaso el olvido germen de la indolencia y la indolencia de más destrucción.
Reniego del olvido y de sus hijos de ignorancia, indiferencia y conformismo.
Reniego de la aceptación a sobrevivir lacerados, más aún sin saber los motivos.
Reniego de llevar una sonrisa falsa cuando todo se está cayendo a pedazos.
Reniego de dioses y héroes creados para defender deseos de mezquinos humanos.
Olvidar sería ver cicatrices y no saber su procedencia,
Quiero saber el origen de cada una de mis dolencias,
Olvidar sería ser un óceano de liviandad e incoherencia,
Quiero ver desconsuelos cocidos en tales abregancias.
Retorcerme del dolor pero nunca pedir por clemencia,
Olvidar nunca que por lo que no pido no doy las gracias,
Retozar en mis recuerdos mientras la vida me cercena,
Olvidar jamás ni a mis dulces segundos ni a mis desgracias.
Reírme en silencio pues aquí la felicidad está penada,
Llorar riéndome pues es que no sé moverme en el agua,
Gritar como los locos llamándoles gritos llenos de nada,
Olvidar es transgresión y crimen a mi propia naturaleza.
Olvidar sería envenenarme siempre por la misma planta,
Quiero saber de donde vengo y quizás sea ver mi tumba,
Olvidar sería vivir en el foso de una ecuménica amnesia,
Quiero gravarme la identidad y que no se me borre nunca.
martes, 9 de octubre de 2012
La virgen de los caballos
La virgen de los caballos relincha y se encabrita, rompe el piso con sus cascos y el casco le rompe los patas; la virgen de los caballos galopa y no se preocupa del cansancio, no habla con intermediarios y no sabe de su propia existencia; la virgen de los caballos come hierba y pasta con sus hermanos, pues no es superior a ellos, es un caballo más, y todos los caballos son su mismo dios; la virgen de los caballos sueña de infinitos prados, fuera de la esclavitud de los pueblos humanos; la virgen de los caballos es salvaje e indómita, no necesita de cantos y rezos, proteje su especie dentro de su misma nobleza, es la especie y sus variables genéticas; la virgen de los caballos es potente, se llena de polvo y celebra con el viento que siempre ha estado y sus moléculas nuevas; la virgen de los caballos no dá llamados especiales, pues todos son sus elegidos; la virgen de los caballos exhala bravura, pero no vende valentías y no tiene preferencias.
La virgen de los caballos flota y galopa a la vez, vive entre el aire y la tierra, pues la tierra no le es menos que el aire, y el cielo no le es superior; la virgen de los caballos toma agua en plácidos remansos de agua, y no necesita de bautismo para saber de integridad y pertenencia; la virgen de los caballos no ve el futuro ni se eleva, se queda junto a sus semejantes y les defiende desde adentro, les susurra su libertad y la inscribe en su sangre; no hay caballo esclavo aunque si caballo con gringolas y con riendas, pero la virgen de los caballos los libera desde que nacen y los deja libres desde adentro, les limpia de demonios y de divinidades falsas; porque pueden amaestrarlos pero siempre están sueltos desde adentro, son lanzados al mundo y ya corren; y la virgen de los caballos habita en ellos, pues en ellos mismos está su dominio y su temple.
La virgen de los caballos flota y galopa a la vez, vive entre el aire y la tierra, pues la tierra no le es menos que el aire, y el cielo no le es superior; la virgen de los caballos toma agua en plácidos remansos de agua, y no necesita de bautismo para saber de integridad y pertenencia; la virgen de los caballos no ve el futuro ni se eleva, se queda junto a sus semejantes y les defiende desde adentro, les susurra su libertad y la inscribe en su sangre; no hay caballo esclavo aunque si caballo con gringolas y con riendas, pero la virgen de los caballos los libera desde que nacen y los deja libres desde adentro, les limpia de demonios y de divinidades falsas; porque pueden amaestrarlos pero siempre están sueltos desde adentro, son lanzados al mundo y ya corren; y la virgen de los caballos habita en ellos, pues en ellos mismos está su dominio y su temple.
martes, 2 de octubre de 2012
¿Cuántas millas hasta la última parada?
Se levantan polvaredas y el viento me arrastra, la rabia se mezcla con bailes de golpes al aire, las aves vuelan en círculo pero no es para mí, he estado aquí ya tanto aunque a algunos les parezca tan poco, sólo extraño cintas de sonido y filmes que aún no he visto, los fantasmas no se callan, y las sombras cálidas están muy lejos, hace cuánto tiempo ya se rompieron las horas y me quedé varado.
Se mueven los caballos salvajes en medio de las motos, pero una cuerda siempre jala y quita el aliento, la inquina está muda, pero las heridas cada vez más enconadas, impaciencia y brío en medio de las rejas, el cuello cada vez se ensancha más pero el espacio para respirar cada vez es menor, el oxígeno se va acabando, se vive de fiereza para camuflarse de la crueldad de los dias.
Se paran en dos patas y se agitan, pero la multitud está sorda, embebida en sus propios asuntos, nadie los oye por más que relinchen molestos, entonces comen pasto envenenado, y ven, y veo, y los veo y me ven, y pido clemencia, y me piden clemencia a mi, pero yo no puedo interceder, no soy de la especie que aparento, los días corren, los caballos corren, yo corro y no sabemos a donde vamos.
Se libera el cielo y el infierno, y pego al suelo, y acierto al aire, los caballos rompen los reflejos de lo rápido que corren, yo rompo espejos falsos y de inmediato salgo de ahí, nacimos en la noche y en días tormentosos, las nubes se tornan amarillas, la fiebre se torna verde, y nos dejan espacios tan pequeños, sueño de volver al espacio, de volver a correr siendo sólo yo, sin máscaras, sin miedos.
Se adelantan los autobuses, todos se quedan en una diferente parada, ellos vuelven a su casa, pero yo no pertenezco, le pregunto al conductor cuánto más falta, el conductor mudo, los veo a todos y conozco sus deseos y sus penas, pero no sus motivos, reconozco a todos, y nadie me reconoce a mi, le pido que acelere, pero sigue su paso igual... Señor ¿Cuántas millas más hasta la última parada?
Se mueven los caballos salvajes en medio de las motos, pero una cuerda siempre jala y quita el aliento, la inquina está muda, pero las heridas cada vez más enconadas, impaciencia y brío en medio de las rejas, el cuello cada vez se ensancha más pero el espacio para respirar cada vez es menor, el oxígeno se va acabando, se vive de fiereza para camuflarse de la crueldad de los dias.
Se paran en dos patas y se agitan, pero la multitud está sorda, embebida en sus propios asuntos, nadie los oye por más que relinchen molestos, entonces comen pasto envenenado, y ven, y veo, y los veo y me ven, y pido clemencia, y me piden clemencia a mi, pero yo no puedo interceder, no soy de la especie que aparento, los días corren, los caballos corren, yo corro y no sabemos a donde vamos.
Se libera el cielo y el infierno, y pego al suelo, y acierto al aire, los caballos rompen los reflejos de lo rápido que corren, yo rompo espejos falsos y de inmediato salgo de ahí, nacimos en la noche y en días tormentosos, las nubes se tornan amarillas, la fiebre se torna verde, y nos dejan espacios tan pequeños, sueño de volver al espacio, de volver a correr siendo sólo yo, sin máscaras, sin miedos.
Se adelantan los autobuses, todos se quedan en una diferente parada, ellos vuelven a su casa, pero yo no pertenezco, le pregunto al conductor cuánto más falta, el conductor mudo, los veo a todos y conozco sus deseos y sus penas, pero no sus motivos, reconozco a todos, y nadie me reconoce a mi, le pido que acelere, pero sigue su paso igual... Señor ¿Cuántas millas más hasta la última parada?
El elefante niño
Siempre han dicho que los elefantes lo recuerdan todo, pero ¿qué recuerda el elefante niño? ¿recuerda algo que no vió? ¿recuerda algo que ha sido borrado? ¿recuerda el mundo antes de que fuese mundo y el tiempo antes de que fuese tiempo?
Y los fantasmas gritaban despavoridos, porque el elefante niño sabía su historia, el tenía la historia del todo, del todo absoluto e infragmentado, porque aún no tenía su propia historia, el elefante niño sabía todo, en sus arrugas estaban los años del mundo, en su color las reservas del tiempo, y en sus pestañas el paso del universo.
El elefante niño lo sabe todo, porque estuvo sumergido mucho tiempo en su creación, el elefante niño juega en el universo antes de salir al mundo, se baña con estrellas para protegerse del olvido, el elefante niño absorbe constelaciones antes de llegar acá y con eso se fortalece, oyen los sonidos de las galaxias mucho más allá de definiciones humanas, escuchan infrasonidos, reconoce las vibraciones de cada sol y por eso siempre atiende a sus llamados.
Y los hombres gritaban bestialmente, porque querían cazar y dominar a quien lo sabe todo sin saber que lo sabe, gritaban por poseer sus defensas de márfil, gritaban porque ellos mismos eran las bestias y el elefante era alma celeste de todas las constelaciones, que los hombres ni habían tocado más que con la vista, y el elefante niño lo sabía todo, agua, aire, arena, y verdor y estaba satisfecho, sin necesidad de jactarse de todos los saberes que en su mismo ser habitaban.
El elefante niño no habla el idioma de los hombres, el elefante niño aún no habla el idioma de su especie sino hasta que crece, el llega hablando el idioma del sol y de las luces estelares, el oye a la manada comunicarse con su familia a cientos de millas, más sin embargo el se comunica más allá del tiempo y del espacio sin siquiera saberlo, sólo hay que verlos, hay que ver sus ceremonias, sus padres hablan con sus ancestros en otras galaxias por las tardes cuando ya están por llegar las estrellas sin el temor de los depredadores, y es así como fuera de conocimientos terrestres lo saben todo, cuando no se tiene historia aún se llenan de la historia del universo, es por eso que nunca olvidan.
Y los fantasmas gritaban despavoridos, porque el elefante niño sabía su historia, el tenía la historia del todo, del todo absoluto e infragmentado, porque aún no tenía su propia historia, el elefante niño sabía todo, en sus arrugas estaban los años del mundo, en su color las reservas del tiempo, y en sus pestañas el paso del universo.
El elefante niño lo sabe todo, porque estuvo sumergido mucho tiempo en su creación, el elefante niño juega en el universo antes de salir al mundo, se baña con estrellas para protegerse del olvido, el elefante niño absorbe constelaciones antes de llegar acá y con eso se fortalece, oyen los sonidos de las galaxias mucho más allá de definiciones humanas, escuchan infrasonidos, reconoce las vibraciones de cada sol y por eso siempre atiende a sus llamados.
Y los hombres gritaban bestialmente, porque querían cazar y dominar a quien lo sabe todo sin saber que lo sabe, gritaban por poseer sus defensas de márfil, gritaban porque ellos mismos eran las bestias y el elefante era alma celeste de todas las constelaciones, que los hombres ni habían tocado más que con la vista, y el elefante niño lo sabía todo, agua, aire, arena, y verdor y estaba satisfecho, sin necesidad de jactarse de todos los saberes que en su mismo ser habitaban.
El elefante niño no habla el idioma de los hombres, el elefante niño aún no habla el idioma de su especie sino hasta que crece, el llega hablando el idioma del sol y de las luces estelares, el oye a la manada comunicarse con su familia a cientos de millas, más sin embargo el se comunica más allá del tiempo y del espacio sin siquiera saberlo, sólo hay que verlos, hay que ver sus ceremonias, sus padres hablan con sus ancestros en otras galaxias por las tardes cuando ya están por llegar las estrellas sin el temor de los depredadores, y es así como fuera de conocimientos terrestres lo saben todo, cuando no se tiene historia aún se llenan de la historia del universo, es por eso que nunca olvidan.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Conato de incendio
Y le disparé a cualquier necesidad que se interpusiese en mi camino,
y cautericé mis heridas con fuego y chispas dejaron mi rostro curtido,
y barrí con mis ojos a cualquier deseo que causase desasosiego asesino,
y sellé mis ojos para deslustrarme y llenarme con el polvo del recorrido.
Y le grité a la catástrofe que al aterrizar aquí fué sin oxígeno y sin llanto,
y solté por igual a bestias y ángeles que desde antes me legaron al infierno,
y reí de la cacería pues guíe a quienes fuesen mis cazadores al laberinto,
y desarmé preconcepciones pues caminé descalzo en el feroz invierno.
Y le despedacé las huellas a la desgracia y bailé en la tumba de la fatalidad,
y andé hacia corpúsculos de la nada y me ofrecieron unirme a su hermandad,
y alumbré con un incendio ante la multitud atónita a todo el desconsuelo,
y fuí implacable... desgarré pasado y origen pues ya mañana me marcho.
y cautericé mis heridas con fuego y chispas dejaron mi rostro curtido,
y barrí con mis ojos a cualquier deseo que causase desasosiego asesino,
y sellé mis ojos para deslustrarme y llenarme con el polvo del recorrido.
Y le grité a la catástrofe que al aterrizar aquí fué sin oxígeno y sin llanto,
y solté por igual a bestias y ángeles que desde antes me legaron al infierno,
y reí de la cacería pues guíe a quienes fuesen mis cazadores al laberinto,
y desarmé preconcepciones pues caminé descalzo en el feroz invierno.
Y le despedacé las huellas a la desgracia y bailé en la tumba de la fatalidad,
y andé hacia corpúsculos de la nada y me ofrecieron unirme a su hermandad,
y alumbré con un incendio ante la multitud atónita a todo el desconsuelo,
y fuí implacable... desgarré pasado y origen pues ya mañana me marcho.
martes, 25 de septiembre de 2012
Una cena con amigos
Mi alacena está vacía, la cabeza me dá vueltas, la inspiración está dormida, la gracia está ausente.
Abro
la puerta, sin que nadie llame a ésta, pero ellos ya están allí, Van
Gogh con su botella de ajenjo bajo el brazo, Kafka con sus ojeras
interminables, Cézanne con un ramo de flores sin contorno, los invito a
pasar... Me hubiese arrepentido de no haber limpiado, pero ni me dí
cuenta de si estaba sucio.
Kafka empieza a transformarse sobre mi sillón, ¡que honor como éste hombre cambia de forma sobre la silla de mi casa! y mientras más cambia, más se parece a él mismo... Van Gogh saca unos vasos de la alacena, sirve un trago y me invita, pero sin darse cuenta, se toma lo que me ha servido segundos antes, me dibuja unos girasoles en la pared, se dirige al piano, y cuando empieza a tocarlo, con cada nota inyecta tinta a distancia a los pétalos y a las hojas, al tallo y a su centro de polen; con cada cambio rítmico les dá movimiento, los hace girar, la botella cerca del piano, a cada trago que sirve y me invita, se lo toma, acaba con la botella, pero yo sólo quiero ver a los girasoles, a la vida moviéndose y coloreándose en la pared con cada nota...
- ¿Otro trago? - me dice y me extiende el vaso vacío...
Dirijo entonces mis pasos a la cocina, veo que no hay más que botellas vacías, me asomo a la ventana de la cocina, veo a mis vecinos Man Ray y Duchamp, jugando a las charadas, jugando ajedrez con las estrellas y deconstruyendo su propia terraza, destruyéndola para crearla otra vez desde la nada... Aún no he mencionado nada, y de repente me estiran una botella de rompecabezas, es un nuevo ready made, que sólo se arma cuando se desarma, y que estando de cabezas se reconstruye...
De nuevo en el apartamento voy caminando de manos, la botella vá flotando imantada por mis pies elevados pero sin tocarlos, doy una vuelta y entonces cae en mis manos, coloco la botella en la mesa, Cezanne me asesina con su mirada pacífica, pero lo distraigo, y le hago un pincel con un mechón de mi cabello, e improviso el mango con un bastoncillo de madera.
Cézanne pinta a las vecinas de alacena vacía y caras de plácida simpleza, les dá color a una vida que él les inventa con su dimensión de color.
Kafka sobre las sillas se mueve como mantis religiosa, le ofrezco pan con miel y leche pasteurizada...
-Hay más que suficiente -le digo, mientras me mira con sus ojos gigantes.
Me asomo a la ventana de la sala y veo ventanas a otra dimensión, flotando, las estrellas que ya muertas aún llegan aquí en su brillo y tintinean en ese Eúfrates infinito de las constelaciones, estoy absorto, voy y me sirvo ostras, y al abrirlas encuentro estrellas nuevas dormidas, aún soñando... entonces me alimento de luz, mientras espero.
Huelo girasoles regados con ajenjo, veo a mis vecinos hacerse bromas y contradecirse, pintar nuevas formas en nos reímos en un lienzo invisible, me pierdo en la belleza vaga salvaje e inocente de las vecinas que pinta Cézanne, uso mis binoculares integrados a mis ojos, levanto los pies y levanto vuelo, creo a partir de lo percibido, y mi creación me vuelve a crear a mí, me recrea una y mil veces, nos reímos en nuestra taverna iluminada por espirales. No tengo miedo. Estoy lleno. Estoy satisfecho.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Eternos dentro de la nada
Vivíamos dentro de una burbuja de lo incognoscible,
pasábamos por calles donde éramos extraños,
vivíamos escapando de una realidad poco amable,
pasábamos por sitios donde el tiempo era forastero,
vivíamos soñando con ojos abiertos e inconmesurables,
pasábamos como si flotásemos de entre los muertos.
Éramos eternos dentro de la nada...
Pero ya nos secamos, ahora somos algo.
Antes dentro del vacío teníamos forma.
Ahora tenemos forma y contenemos el vacío.
pasábamos por calles donde éramos extraños,
vivíamos escapando de una realidad poco amable,
pasábamos por sitios donde el tiempo era forastero,
vivíamos soñando con ojos abiertos e inconmesurables,
pasábamos como si flotásemos de entre los muertos.
Éramos eternos dentro de la nada...
Pero ya nos secamos, ahora somos algo.
Antes dentro del vacío teníamos forma.
Ahora tenemos forma y contenemos el vacío.
viernes, 21 de septiembre de 2012
El aislamiento produce alucinaciones
En medio de la multitud me aíslo,
me junto con muchos y soy un número negativo.
En medio de la catástrofe sueño,
me voy a visitar a Andersen y soy un caldero.
En medio del tiempo me detengo,
me voy a caminar sin moverme y soy un cataclismo.
En medio del cansancio me animo,
me junto con caballos de mar y soy un plancton diminuto.
En medio de los hechos me precipito,
me voy al centro de los volcanes y soy un niño.
En medio de la nada fluyo,
me voy a navegar por la hecatombe cósmica y soy un punto.
En medio de los deseos grito,
me voy a la tierra de los recuerdos y soy del trueno su bramido.
En medio del purgatorio me despierto,
me voy a dar vueltas sobre mi mismo y soy del trompo el recorrido.
En medio de la memoria olvido,
me voy a dormir entre las piedras y soy pues del camino el risco.
En medio del pensamiento me escurro,
me voy a cantar cuentos mudos y soy de la imaginación el sonido.
me junto con muchos y soy un número negativo.
En medio de la catástrofe sueño,
me voy a visitar a Andersen y soy un caldero.
En medio del tiempo me detengo,
me voy a caminar sin moverme y soy un cataclismo.
En medio del cansancio me animo,
me junto con caballos de mar y soy un plancton diminuto.
En medio de los hechos me precipito,
me voy al centro de los volcanes y soy un niño.
En medio de la nada fluyo,
me voy a navegar por la hecatombe cósmica y soy un punto.
En medio de los deseos grito,
me voy a la tierra de los recuerdos y soy del trueno su bramido.
En medio del purgatorio me despierto,
me voy a dar vueltas sobre mi mismo y soy del trompo el recorrido.
En medio de la memoria olvido,
me voy a dormir entre las piedras y soy pues del camino el risco.
En medio del pensamiento me escurro,
me voy a cantar cuentos mudos y soy de la imaginación el sonido.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Los de afuera
- Nunca me han gustado los perros, bueno si, algunos perros de la calle, me les quedo viendo.
- ¿Por qué?
- Son como yo. Sin dueños, pero a la vez, nadie los ve, son los perros invisibles.
- Mira ese de ahí.
- Todos le pasan por el lado.
- Si, ni los otros perros de la calle saben que existen.
- Nosotros somos los de afuera.
- ¿Para qué queremos estar adentro? si ahí no hay nada que buscar.
Afuera hay más espacio, corremos a nuestras anchas, vamos a pie cuando nos cansamos y volamos cuando soñamos, que no nos dán mapas, nos perdemos, pero nos encontramos solos, somos los niños autocriados, y ni sin comida y ni sin cobijo, que consumimos nuestra propia vida terrena, que nos arropamos con las galaxias, y andamos sucios, violentos y que se nos ve la columna.
Adentro lo que no conocemos, que los hemos visto con nuestros ojos vidriosos a ellos desde afuera, pero los vemos a todos con gran detalle, pero estamos seguros, porque los de adentro no nos ven, que se nos ensangrentaron las manos cada vez que nos acercamos a la alambrada para verlos jugar y pertenecer, pero que nosotros inventamos juegos con la brisa y los jugamos mejor que todos.
Afuera donde es nuestro lugar pero que tampoco es nuestro, donde los desterrados correteamos, ni siquiera armamos grupo, pues el afuera es tan grande que pocas veces logramos cruzar nuestros caminos, a veces vemos a otros de los de afuera pero en un parpadeo desaparecen, no sabemos si fueron alucinaciones, o es que en en el afuera el tiempo se mueve distinto, tal vez porque el tiempo y movimiento pasa al mismo tiempo, y ésto es el lugar donde el viento es el único que se mueve, con los fantasmas de risas mudas.
Adentro donde están enterrados en vida con sus reglas y preceptos revisionistas, que quisimos entrar, que algunos de los de afuera al parecer nacieron adentro, pero no cabían allá y los mandan para acá, tal parece que los cuerpos en las calles se mueven en el mismo sitio, pero los de adentro y los de afuera van a distinto ritmo y con distintas caras, todos los de adentro se parecen, los de afuera ninguno se parece a otro, en la lejanía tenemos cosas en común, como que no proyectamos sombra en el piso, como un mediodía que se posterga al infinito o como una noche indisoluble.
Afuera no queremos historias de dolor y desarraigo, pues no extrañamos nada, no tenemos memoria, sólo fragmentos de una historia del universo, grabada en nuestra espalda y en nuestra frente espinas que ya no nos duelen, que se nos fijó una crónica asíncrona de las bocas de todos, pero de cosas que no vivimos, de infancias, de adolescencias, de adulteces que no tuvimos, pues es que aquí somos pero no existimos, he pues que nunca podremos morir, somos eternos en nuestro mundo sin pertenencias y donde no somos de nadie, ningún poder, pero al menos ninguna coerción sobre nosotros.
Adentro donde nos han querido domar, pero siempre mordemos, y somos más fuertes que el loco más loco, loco que en el afuera es libre,indoblegable, así en el adentro le exposen y lo confinen a jaulitas, y es que aunque se haya estado allí nuestra alma no creció allá, creció en el afuera, por eso no podemos caber en el adentro, lo reventaríamos; no hemos de extrañar lo que no se conoce, tal vez sólo la remembranza de algo que nos gustó imaginar como era.
Afuera, en la tibieza desecada de nuestra tierra donde no existimos, no crecimos allá, adentro donde los de afuera ya no sabemos como es, reiremos y jugaremos aquí en el afuera, que el adentro te quema la piel y te deja deforme cuando te resulte el alma ingente para ellos, nos cortarán y someterán, pero nos liberarán más en espíritu, que pueden dejarnos sin columnas, pero que la nación nunca se va, nuestras voces quedan en nuestra garganta y cuando gritamos somos el sonido que se confundirá con el ruido de lo masivo, pero volaremos más en el afuera y nunca regresaremos.
- ¿Por qué?
- Son como yo. Sin dueños, pero a la vez, nadie los ve, son los perros invisibles.
- Mira ese de ahí.
- Todos le pasan por el lado.
- Si, ni los otros perros de la calle saben que existen.
- Nosotros somos los de afuera.
- ¿Para qué queremos estar adentro? si ahí no hay nada que buscar.
Afuera hay más espacio, corremos a nuestras anchas, vamos a pie cuando nos cansamos y volamos cuando soñamos, que no nos dán mapas, nos perdemos, pero nos encontramos solos, somos los niños autocriados, y ni sin comida y ni sin cobijo, que consumimos nuestra propia vida terrena, que nos arropamos con las galaxias, y andamos sucios, violentos y que se nos ve la columna.
Adentro lo que no conocemos, que los hemos visto con nuestros ojos vidriosos a ellos desde afuera, pero los vemos a todos con gran detalle, pero estamos seguros, porque los de adentro no nos ven, que se nos ensangrentaron las manos cada vez que nos acercamos a la alambrada para verlos jugar y pertenecer, pero que nosotros inventamos juegos con la brisa y los jugamos mejor que todos.
Afuera donde es nuestro lugar pero que tampoco es nuestro, donde los desterrados correteamos, ni siquiera armamos grupo, pues el afuera es tan grande que pocas veces logramos cruzar nuestros caminos, a veces vemos a otros de los de afuera pero en un parpadeo desaparecen, no sabemos si fueron alucinaciones, o es que en en el afuera el tiempo se mueve distinto, tal vez porque el tiempo y movimiento pasa al mismo tiempo, y ésto es el lugar donde el viento es el único que se mueve, con los fantasmas de risas mudas.
Adentro donde están enterrados en vida con sus reglas y preceptos revisionistas, que quisimos entrar, que algunos de los de afuera al parecer nacieron adentro, pero no cabían allá y los mandan para acá, tal parece que los cuerpos en las calles se mueven en el mismo sitio, pero los de adentro y los de afuera van a distinto ritmo y con distintas caras, todos los de adentro se parecen, los de afuera ninguno se parece a otro, en la lejanía tenemos cosas en común, como que no proyectamos sombra en el piso, como un mediodía que se posterga al infinito o como una noche indisoluble.
Afuera no queremos historias de dolor y desarraigo, pues no extrañamos nada, no tenemos memoria, sólo fragmentos de una historia del universo, grabada en nuestra espalda y en nuestra frente espinas que ya no nos duelen, que se nos fijó una crónica asíncrona de las bocas de todos, pero de cosas que no vivimos, de infancias, de adolescencias, de adulteces que no tuvimos, pues es que aquí somos pero no existimos, he pues que nunca podremos morir, somos eternos en nuestro mundo sin pertenencias y donde no somos de nadie, ningún poder, pero al menos ninguna coerción sobre nosotros.
Adentro donde nos han querido domar, pero siempre mordemos, y somos más fuertes que el loco más loco, loco que en el afuera es libre,indoblegable, así en el adentro le exposen y lo confinen a jaulitas, y es que aunque se haya estado allí nuestra alma no creció allá, creció en el afuera, por eso no podemos caber en el adentro, lo reventaríamos; no hemos de extrañar lo que no se conoce, tal vez sólo la remembranza de algo que nos gustó imaginar como era.
Afuera, en la tibieza desecada de nuestra tierra donde no existimos, no crecimos allá, adentro donde los de afuera ya no sabemos como es, reiremos y jugaremos aquí en el afuera, que el adentro te quema la piel y te deja deforme cuando te resulte el alma ingente para ellos, nos cortarán y someterán, pero nos liberarán más en espíritu, que pueden dejarnos sin columnas, pero que la nación nunca se va, nuestras voces quedan en nuestra garganta y cuando gritamos somos el sonido que se confundirá con el ruido de lo masivo, pero volaremos más en el afuera y nunca regresaremos.
La nada absorbente
"Entre la pena y la nada elijo la pena". Las palmeras salvajes.
Por William Faulkner.
Yo había escogido la nada, nada especial, nada elegante, nada sucio, nada destruído, límpido y lo que va después del punto y final en un libro que no es saga. Me gustaba la nada, pero sólo me cobijaba con más nada. La nada era mi refugio donde yo también era nada, eramos nada juntos y a la vez nada. Me despertaba y no había reflejo, luego me daba una ducha de nada, y para comer un plato con sabor a nada, sin dolor y nada, nada más.
La nada era un vacío ideal, al que ahora le doy forma como concepto y deja pues de ser nada, que es humilde, que si le halagas deja de ser, que es vanidad, que si le acaricias llega al todo y te come. Mucho dolor y exceso de sentidos, sentidos aprendidos, pero sentidos al fin, dolor inconmesurable, hasta que la nada me coqueteó y dejé que me poseiése.
La forma era desértica, y fría, se veía a los osos polares correr sobre arenas, eran osos polares de nada, los "algos" vacuos se habían desaparecido, nada de fragmentos siquiera, el todo me era ajeno, no sentía, alguna otra vez hubiese podido decir "dulce alegría", pero es que la nada te proteje hasta el paladar, nada ya es dulce, pero al menos no es amargo, nada que calcine el alma, pues tu alma es la nada, luego que permites que la nada te conquiste y te tome, que duerma junto a ti y te vea con los ojos de la oquedad, pacíficos, desérticos y hasta de alguna forma consoladores.
Las voces que clamaban pasión, se callaban, el paso era silencioso, por fin había los "sin" habían vuelto, sentidos secos, pero tranquilos, con los paseos diarios y continuos, sin interrupciones, por espacios vacíos, cubre pero sin capas y sin brazos, por fin la calidez deja de ser necesidad, que se te seca la sangre y vas en paz, paz de nada, pero paz al fin.
La nada eterna era pacífica, pero siempre había algo que no conseguía matar, sólo dormir, tal vez por la juventud del cuerpo, pues al alma amaba a la nada, mientras ésta yacía cuando yo esculpía en márfil su silueta, su silueta de nada. Se bailaban vals de silencio, dábamos vueltas por ciudades evaporadas, apaciguaba mis pasiones, las mías y las de cualquiera que caía a sus pies, a su poder era igual un delirio, a un llanto vehemente, a un grito enérgico, a un pensamiento concupiscente... lograba acallar toda pasión, ponía calma en los labios y sentido a los padeceres.
El deseo dormido, sólo tomó una fracción de segundo, una fracción de tiempo desconocida, para despertarse y hacer volar por los aires a mi nada exquisita, exquisita en su lánguido cuerpo de la no materia, ahora la pena subyace en mí, de nuevo, una vez más, me desgarra y come de mis órganos, los vuelve a regenerar y los vuelve a devorar, la pena al menos me obliga a escribir, pero no me vale de nada, ahora me la paso recordando a mi desolada nada, a mis días esteparios sin pena, donde se danzaba en el no sonido y exquisitamente cerrábamos los ojos al todo, íbamos ciegos pero más rápidos que el mismo todo y que cualquier cosa, irrumpíamos en la rabia y quedaba deshabitada... pero aunque eterna, temporal... si hablamos de cuerpos que aún laten.
Yo ahora es cuando más quiero matar el deseo, pero el ríe, fervoroso pido, el deseo sabe que aunque lo odio, me provee placer, aunque dolor, pero sabe bien el deseo que no puede matarme, pues si uno de sus hijos me mata, volveré con mi nada, entonces pues me retiene, me retiene sintiendo con reventar su cuello de deseo, pues mi deseo se condensa en mis ganas de apuñalar su pecho fecundo en fruición y pesar.
He de acostarme a soñar con mi nada y su concepto, pero mi nada no vuelve, no pronto, pues cuando es concepto y sentir, deja de ser.
Por William Faulkner.
Yo había escogido la nada, nada especial, nada elegante, nada sucio, nada destruído, límpido y lo que va después del punto y final en un libro que no es saga. Me gustaba la nada, pero sólo me cobijaba con más nada. La nada era mi refugio donde yo también era nada, eramos nada juntos y a la vez nada. Me despertaba y no había reflejo, luego me daba una ducha de nada, y para comer un plato con sabor a nada, sin dolor y nada, nada más.
La nada era un vacío ideal, al que ahora le doy forma como concepto y deja pues de ser nada, que es humilde, que si le halagas deja de ser, que es vanidad, que si le acaricias llega al todo y te come. Mucho dolor y exceso de sentidos, sentidos aprendidos, pero sentidos al fin, dolor inconmesurable, hasta que la nada me coqueteó y dejé que me poseiése.
La forma era desértica, y fría, se veía a los osos polares correr sobre arenas, eran osos polares de nada, los "algos" vacuos se habían desaparecido, nada de fragmentos siquiera, el todo me era ajeno, no sentía, alguna otra vez hubiese podido decir "dulce alegría", pero es que la nada te proteje hasta el paladar, nada ya es dulce, pero al menos no es amargo, nada que calcine el alma, pues tu alma es la nada, luego que permites que la nada te conquiste y te tome, que duerma junto a ti y te vea con los ojos de la oquedad, pacíficos, desérticos y hasta de alguna forma consoladores.
Las voces que clamaban pasión, se callaban, el paso era silencioso, por fin había los "sin" habían vuelto, sentidos secos, pero tranquilos, con los paseos diarios y continuos, sin interrupciones, por espacios vacíos, cubre pero sin capas y sin brazos, por fin la calidez deja de ser necesidad, que se te seca la sangre y vas en paz, paz de nada, pero paz al fin.
La nada eterna era pacífica, pero siempre había algo que no conseguía matar, sólo dormir, tal vez por la juventud del cuerpo, pues al alma amaba a la nada, mientras ésta yacía cuando yo esculpía en márfil su silueta, su silueta de nada. Se bailaban vals de silencio, dábamos vueltas por ciudades evaporadas, apaciguaba mis pasiones, las mías y las de cualquiera que caía a sus pies, a su poder era igual un delirio, a un llanto vehemente, a un grito enérgico, a un pensamiento concupiscente... lograba acallar toda pasión, ponía calma en los labios y sentido a los padeceres.
El deseo dormido, sólo tomó una fracción de segundo, una fracción de tiempo desconocida, para despertarse y hacer volar por los aires a mi nada exquisita, exquisita en su lánguido cuerpo de la no materia, ahora la pena subyace en mí, de nuevo, una vez más, me desgarra y come de mis órganos, los vuelve a regenerar y los vuelve a devorar, la pena al menos me obliga a escribir, pero no me vale de nada, ahora me la paso recordando a mi desolada nada, a mis días esteparios sin pena, donde se danzaba en el no sonido y exquisitamente cerrábamos los ojos al todo, íbamos ciegos pero más rápidos que el mismo todo y que cualquier cosa, irrumpíamos en la rabia y quedaba deshabitada... pero aunque eterna, temporal... si hablamos de cuerpos que aún laten.
Yo ahora es cuando más quiero matar el deseo, pero el ríe, fervoroso pido, el deseo sabe que aunque lo odio, me provee placer, aunque dolor, pero sabe bien el deseo que no puede matarme, pues si uno de sus hijos me mata, volveré con mi nada, entonces pues me retiene, me retiene sintiendo con reventar su cuello de deseo, pues mi deseo se condensa en mis ganas de apuñalar su pecho fecundo en fruición y pesar.
He de acostarme a soñar con mi nada y su concepto, pero mi nada no vuelve, no pronto, pues cuando es concepto y sentir, deja de ser.
jueves, 23 de agosto de 2012
De ruiseñores y serpientes
Serpiente se arrastra, pero es falta de mecanismo...
que le despegue del suelo.
Ruiseñor vuela, pero es porque es el aire su medio...
remontase en éter y melodía.
Serpiente arranca y devora la vida del atacante invasor.
Ruiseñor desgarra y engulle del suelo y el tronco defensor.
Serpiente individual su naturaleza... y prueba el aire.
Ruiseñor abre las alas a su soledad... y canta al aire.
Serpiente ante los ojos de la conmiseración, maligna es.
Ruiseñor ante percepciones mundanas, codiciable es.
Serpiente al contendor, con su beso fatal impregnará.
Ruiseñor ante la naturaleza, fatídica estrella revelerá.
Serpiente designada a víctima de su propia naturaleza.
Ruiseñor estigmatizado a víctima por su canto y belleza.
Serpiente ignorará tu amor porque te crees igual a ellas.
Ruiseñor reviéntese el deseo, negará su canto a las rejas.
Serpiente se retorcerá del dolor pero nunca para ti bailará.
Ruiseñor siendo prisionero jamás canto y progenie dará.
Y han nacido tal vez para víctimas, éstos pequeños depredadores;
Ruiseñor y serpiente te encerrarán a ti, cuando busques encerrarles,
Naturalezas en común indistinguibles a ojos de la inmediatez,
Serpiente y ruiseñor, tierra y aire, diferentes e iguales a la vez.
que le despegue del suelo.
Ruiseñor vuela, pero es porque es el aire su medio...
remontase en éter y melodía.
Serpiente arranca y devora la vida del atacante invasor.
Ruiseñor desgarra y engulle del suelo y el tronco defensor.
Serpiente individual su naturaleza... y prueba el aire.
Ruiseñor abre las alas a su soledad... y canta al aire.
Serpiente ante los ojos de la conmiseración, maligna es.
Ruiseñor ante percepciones mundanas, codiciable es.
Serpiente al contendor, con su beso fatal impregnará.
Ruiseñor ante la naturaleza, fatídica estrella revelerá.
Serpiente designada a víctima de su propia naturaleza.
Ruiseñor estigmatizado a víctima por su canto y belleza.
Serpiente ignorará tu amor porque te crees igual a ellas.
Ruiseñor reviéntese el deseo, negará su canto a las rejas.
Serpiente se retorcerá del dolor pero nunca para ti bailará.
Ruiseñor siendo prisionero jamás canto y progenie dará.
Y han nacido tal vez para víctimas, éstos pequeños depredadores;
Ruiseñor y serpiente te encerrarán a ti, cuando busques encerrarles,
Naturalezas en común indistinguibles a ojos de la inmediatez,
Serpiente y ruiseñor, tierra y aire, diferentes e iguales a la vez.
viernes, 17 de agosto de 2012
La langosta
Escribí éste texto hace apróximadamente ya dos años, la verdad no está fechado, me costó mucho volver a leerlo, como si no tuviese como enfrentarme a lo que yo mismo escribí, dudé mucho en publicarlo, pero finalmente helo aquí.
Al referirme a una langosta, hago referencia al insecto que destruye los campos (es fitófago), resulta importante remarcar ésto, no se confunda con la langosta marina.
Y nací para ser la langosta.
Soy instrumento de lo que Ustedes llaman mal.
Y soy quien destruirá tu siembra.
Nací desgracia que marcará tu rostro.
Y soy los surcos que ulcerarán tu estómago.
Nací para llevarme tus hijos, desnutrir tu cuerpo.
Y viví para ser la langosta.
Soy instrumento de bien...
Pues extensión soy de lo que Ustedes nombran Poder Divino, Fortuna.
Nací plaga enviada para morir.
Y creíste que te dejé sin alimento y sin estirpe... pero...
Yo soy quien se alimentó con tus campos envenenados.
Y yo absorberé, yo asumiré tu alimento fétido,
que creías brillante cuando relucía bajo el sol...
Nací como plaga, soy langosta... pero... ante el brillo soy desgracia.
Aquí en la oscuridad del piso donde yazco...
Soy bien y absolución.
Y morí como langosta... benévola... pero asoladora a tus ojos.
Al referirme a una langosta, hago referencia al insecto que destruye los campos (es fitófago), resulta importante remarcar ésto, no se confunda con la langosta marina.
Y nací para ser la langosta.
Soy instrumento de lo que Ustedes llaman mal.
Y soy quien destruirá tu siembra.
Nací desgracia que marcará tu rostro.
Y soy los surcos que ulcerarán tu estómago.
Nací para llevarme tus hijos, desnutrir tu cuerpo.
Y viví para ser la langosta.
Soy instrumento de bien...
Pues extensión soy de lo que Ustedes nombran Poder Divino, Fortuna.
Nací plaga enviada para morir.
Y creíste que te dejé sin alimento y sin estirpe... pero...
Yo soy quien se alimentó con tus campos envenenados.
Y yo absorberé, yo asumiré tu alimento fétido,
que creías brillante cuando relucía bajo el sol...
Nací como plaga, soy langosta... pero... ante el brillo soy desgracia.
Aquí en la oscuridad del piso donde yazco...
Soy bien y absolución.
Y morí como langosta... benévola... pero asoladora a tus ojos.
jueves, 19 de julio de 2012
El caballo con colmillos
Aún recuerdo esa noticia "Caballo atropelló taxi".
Aún veo caballos confundidos en medio de las motos, el smog y el caos.
Aún recuerdo cuanto me impactó el ímpetu del caballo en Misfits para evitar ser domados.
El caballo arrastró al muchacho por toda la subida, una cuerda le sujetaba el cuello, le rompía la garganta desde afuera, le impedía respirar, podría haber sido una bestia fiera debido a su potencia física, pero indiscutiblemente era un animal de carga que soportaba el maltrato diario.
Probablemente el muchacho debió haberse roto las manos, seguro sería culpable el caballo... ¿quién lo mandó a nacer caballo?, ¿quién lo mandó a pensar como caballo?, pero realmente sería ¿quién le dió potencia física sin saberse defender?, lo domesticaron porque "así son las cosas", fué su culpa no acostumbrarse a su falta de derechos.
Caballos de fuerza es una frase irónica, músculo sin dirección, que malo que no naciste cazador, el caballo en su relincho contra la injusticia, y se le dice "bravo" pero ya no como valiente, sino como culpable en ser indómito, le domesticaron con la mentira del cuidado, del amor humano, y lo dejaron por fuera.
Cierra los ojos y escóndete, muerde fuerte ésta vez y desangra, ya a ti te han roto demasiadas veces. Confunden nobleza con humillación, con aceptar el status quo del estancamiento, rompe la cerca, sé nervio ésta vez y no vuelvas más, tu no perteneces a la herencia de los humanos, claman tu carne, tu piel y tu fuerza, eres carro en cruenta batalla, líbrate de la sumisión, eres noble pero sé fiero ésta vez para ti, deja de ser esclavo de la injusticia, corre al pasto eterno, ya ahí todo será nuevo para ti.
Nunca lo creerían el muchacho de repente se quedó con la soga en su mano, un estruendo con un relincho, el ya galopa en nuevos prados de la tierra donde nunca hay hambre, iniquidad es sólo palabra y afrenta humana, era demasiado regalo para la raza de la mentira, regalo que ellos subyugaron hasta desecar, una dádiva no es para subyugar, pero eso ellos nunca lo comprendieron, no se sabe quien murió, según ellos el caballo, pero éste no, éste se fué, porque éste tenía colmillos.
Aún veo caballos confundidos en medio de las motos, el smog y el caos.
Aún recuerdo cuanto me impactó el ímpetu del caballo en Misfits para evitar ser domados.
El caballo arrastró al muchacho por toda la subida, una cuerda le sujetaba el cuello, le rompía la garganta desde afuera, le impedía respirar, podría haber sido una bestia fiera debido a su potencia física, pero indiscutiblemente era un animal de carga que soportaba el maltrato diario.
Probablemente el muchacho debió haberse roto las manos, seguro sería culpable el caballo... ¿quién lo mandó a nacer caballo?, ¿quién lo mandó a pensar como caballo?, pero realmente sería ¿quién le dió potencia física sin saberse defender?, lo domesticaron porque "así son las cosas", fué su culpa no acostumbrarse a su falta de derechos.
Caballos de fuerza es una frase irónica, músculo sin dirección, que malo que no naciste cazador, el caballo en su relincho contra la injusticia, y se le dice "bravo" pero ya no como valiente, sino como culpable en ser indómito, le domesticaron con la mentira del cuidado, del amor humano, y lo dejaron por fuera.
Cierra los ojos y escóndete, muerde fuerte ésta vez y desangra, ya a ti te han roto demasiadas veces. Confunden nobleza con humillación, con aceptar el status quo del estancamiento, rompe la cerca, sé nervio ésta vez y no vuelvas más, tu no perteneces a la herencia de los humanos, claman tu carne, tu piel y tu fuerza, eres carro en cruenta batalla, líbrate de la sumisión, eres noble pero sé fiero ésta vez para ti, deja de ser esclavo de la injusticia, corre al pasto eterno, ya ahí todo será nuevo para ti.
Nunca lo creerían el muchacho de repente se quedó con la soga en su mano, un estruendo con un relincho, el ya galopa en nuevos prados de la tierra donde nunca hay hambre, iniquidad es sólo palabra y afrenta humana, era demasiado regalo para la raza de la mentira, regalo que ellos subyugaron hasta desecar, una dádiva no es para subyugar, pero eso ellos nunca lo comprendieron, no se sabe quien murió, según ellos el caballo, pero éste no, éste se fué, porque éste tenía colmillos.
jueves, 17 de mayo de 2012
La rabia encubierta
Ésto no es un consejo, es una forma de acercarse a la realidad, un compartir de la misma experiencia que el escritor de ésta artículo ha escrito.
A veces creemos que queremos a alguien y que ésta persona nos quiere o al menos le debemos agradar para tratarnos sin obligación, pero resulta que hay algo en nosotros que hace que nos comportemos de manera terrible y atroz con ésta persona, como si tuviesemos una dualidad -emocional y conductual- hacia dicha persona, algo que está ahí, latente, pero que no decimos, porque si lo decimos no haría diferencia alguna, seguro que la culpa es de uno, seguro estamos siendo ciegos, seguro nuestra mente se lo inventa, seguro uno es el que tiene problemas, trastornos y demás cosas raras de esas que nos dicen los sicólogos... seguro... seguro que nos estamos autoengañando y alimentando la rabia encubierta.
¿Cuántas veces nos dicen que nos aman? Lo maravillosos que somos, ¡que nadie nos quiere así! si, en definitiva: nadie quiere así; el desinterés que sentimos de dicho ser hacia nuestra persona y lo que decimos, pensamos, sentimos y mostramos parece absolutamente invalidado cada vez que nos restriegan ese profundo amor, admiración, aprecio y demás cosas así... Dando paso a ésta rabia intermitente, corrosiva, desventurada y calamitosa, que poseemos cubierta de flores que posan sus tallos sobre nuestra cáustica ira, oculta e inconsciente y aún así mucho más mordaz que nuestras rabias visibles y palpables.
La rabia suele ser como un fenómeno dantesco, de proporciones sobrecogedoras y de un infierno terrenal, más aún así con la ¿maravillosa? rabia encubierta resulta pues incomprobable y lo mejor es que podemos decir que es obra de la imaginación de los otros, librarnos de la culpa, y lo peor es que no podemos decirla explícitamente y a veces se anda sin saber que es lo que precisamente nos han hecho que no podemos pasar, no podemos perdonar, y no podemos perdonar por algo... la otra persona jura que no hizo nada u ofreció una disculpa falsa, de esas en que uno también tuvo la culpa, así estuviese dormido, o de que uno se lo buscó, o de esas que se dán por sobreentendidas con un regalo y una cara bien lavada.
Para ser una rabia encubierta como tal, debe manifestarse en episodios hirientes pero no tangibles, en segundos de rabia y veneno puro, pero hay algo: ¿cómo llegamos a escupir veneno no siendo parte el veneno de nuestra naturaleza?, hemos sido heridos por una casi mortífera ponzoña que nos agredió nuestras concepciones, nuestro amor propio, nuestra identidad, nuestros gestos y casi fallecemos; pero como no fallecimos y dado nuestro sentir anulado, no podemos hacer nada, pero eso... eso sólo alimenta a la bestia.
Plagados por dicho mal que nunca fué sanado empieza a enconarse nuestra herida silenciada, para convertirse en la nada silenciosa rabia que se solapa en ataques a la otra persona sobre motivos vanos, discutiremos temas fútiles para no hablar de los importantes, daremos excusas ficticias para ocultar la aflicción que nos fuese causada en la realidad, aflicción que nunca se nos dejó expresar, que nos negamos a aceptar, porque resulta que "nos quieren" o "no se dieron cuenta" o "se les olvidó" o "todos tienen sus errores" o demás excusas vacías.
La culpa no es de quien alberga dicha rabia, bueno, al menos no totalmente; nos negamos a confrontar porque no tenemos argumentos aparentemente válidos, por temor a que nos dejen de "querer", porque se nos van las palabras, porque el tormento retumba en nuestra mente y no tendremos nada que decir; resulta que si tendremos algo que decir y no va a ser precisamente una excusa, va a ser el motivo real del daño que fuese causado.
Suena trillado, decir que la repuesta está dentro de uno, pero si, ahí está, y si uno se equivocó está bien que lo acepte, pero liberar a los demás de sus culpas, no nos hace mártires, nos hace zombies que mataran todo a su paso para obtener su energía básica, nos hace en fin jodernos a nosotros mismos. Suena más trillado aún decir: si le molesta sáquele de su vida, pero resulta que hay quienes siempre estarán en nuestra vida, así sus cuerpos fallezcan, así se vayan a otros países, así no les veamos más; entonces si no queremos o no podemos sacarle (esa sería la opción más lógica y recomendable, pero no por ello la más realista y aplicable), pues no lo hagamos si no queremos o podemos pero encaremos el mal y decídamos de una vez si queremos seguir así, escupiendo ácido a nuestro paso -y salpicándonos a nosotros mismos, de hecho- o enfrentar a la persona, o despegarnos, o decidir que ya no tendremos más apego emocional a quien causa nuestros problemas.
Sea feliz... si quiere, si puede y si lo dejan... y si no, al menos intente estar en paz consigo mismo/a.
A veces creemos que queremos a alguien y que ésta persona nos quiere o al menos le debemos agradar para tratarnos sin obligación, pero resulta que hay algo en nosotros que hace que nos comportemos de manera terrible y atroz con ésta persona, como si tuviesemos una dualidad -emocional y conductual- hacia dicha persona, algo que está ahí, latente, pero que no decimos, porque si lo decimos no haría diferencia alguna, seguro que la culpa es de uno, seguro estamos siendo ciegos, seguro nuestra mente se lo inventa, seguro uno es el que tiene problemas, trastornos y demás cosas raras de esas que nos dicen los sicólogos... seguro... seguro que nos estamos autoengañando y alimentando la rabia encubierta.
¿Cuántas veces nos dicen que nos aman? Lo maravillosos que somos, ¡que nadie nos quiere así! si, en definitiva: nadie quiere así; el desinterés que sentimos de dicho ser hacia nuestra persona y lo que decimos, pensamos, sentimos y mostramos parece absolutamente invalidado cada vez que nos restriegan ese profundo amor, admiración, aprecio y demás cosas así... Dando paso a ésta rabia intermitente, corrosiva, desventurada y calamitosa, que poseemos cubierta de flores que posan sus tallos sobre nuestra cáustica ira, oculta e inconsciente y aún así mucho más mordaz que nuestras rabias visibles y palpables.
La rabia suele ser como un fenómeno dantesco, de proporciones sobrecogedoras y de un infierno terrenal, más aún así con la ¿maravillosa? rabia encubierta resulta pues incomprobable y lo mejor es que podemos decir que es obra de la imaginación de los otros, librarnos de la culpa, y lo peor es que no podemos decirla explícitamente y a veces se anda sin saber que es lo que precisamente nos han hecho que no podemos pasar, no podemos perdonar, y no podemos perdonar por algo... la otra persona jura que no hizo nada u ofreció una disculpa falsa, de esas en que uno también tuvo la culpa, así estuviese dormido, o de que uno se lo buscó, o de esas que se dán por sobreentendidas con un regalo y una cara bien lavada.
Para ser una rabia encubierta como tal, debe manifestarse en episodios hirientes pero no tangibles, en segundos de rabia y veneno puro, pero hay algo: ¿cómo llegamos a escupir veneno no siendo parte el veneno de nuestra naturaleza?, hemos sido heridos por una casi mortífera ponzoña que nos agredió nuestras concepciones, nuestro amor propio, nuestra identidad, nuestros gestos y casi fallecemos; pero como no fallecimos y dado nuestro sentir anulado, no podemos hacer nada, pero eso... eso sólo alimenta a la bestia.
Plagados por dicho mal que nunca fué sanado empieza a enconarse nuestra herida silenciada, para convertirse en la nada silenciosa rabia que se solapa en ataques a la otra persona sobre motivos vanos, discutiremos temas fútiles para no hablar de los importantes, daremos excusas ficticias para ocultar la aflicción que nos fuese causada en la realidad, aflicción que nunca se nos dejó expresar, que nos negamos a aceptar, porque resulta que "nos quieren" o "no se dieron cuenta" o "se les olvidó" o "todos tienen sus errores" o demás excusas vacías.
La culpa no es de quien alberga dicha rabia, bueno, al menos no totalmente; nos negamos a confrontar porque no tenemos argumentos aparentemente válidos, por temor a que nos dejen de "querer", porque se nos van las palabras, porque el tormento retumba en nuestra mente y no tendremos nada que decir; resulta que si tendremos algo que decir y no va a ser precisamente una excusa, va a ser el motivo real del daño que fuese causado.
Suena trillado, decir que la repuesta está dentro de uno, pero si, ahí está, y si uno se equivocó está bien que lo acepte, pero liberar a los demás de sus culpas, no nos hace mártires, nos hace zombies que mataran todo a su paso para obtener su energía básica, nos hace en fin jodernos a nosotros mismos. Suena más trillado aún decir: si le molesta sáquele de su vida, pero resulta que hay quienes siempre estarán en nuestra vida, así sus cuerpos fallezcan, así se vayan a otros países, así no les veamos más; entonces si no queremos o no podemos sacarle (esa sería la opción más lógica y recomendable, pero no por ello la más realista y aplicable), pues no lo hagamos si no queremos o podemos pero encaremos el mal y decídamos de una vez si queremos seguir así, escupiendo ácido a nuestro paso -y salpicándonos a nosotros mismos, de hecho- o enfrentar a la persona, o despegarnos, o decidir que ya no tendremos más apego emocional a quien causa nuestros problemas.
Sea feliz... si quiere, si puede y si lo dejan... y si no, al menos intente estar en paz consigo mismo/a.
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