Y le disparé a cualquier necesidad que se interpusiese en mi camino,
y cautericé mis heridas con fuego y chispas dejaron mi rostro curtido,
y barrí con mis ojos a cualquier deseo que causase desasosiego asesino,
y sellé mis ojos para deslustrarme y llenarme con el polvo del recorrido.
Y le grité a la catástrofe que al aterrizar aquí fué sin oxígeno y sin llanto,
y solté por igual a bestias y ángeles que desde antes me legaron al infierno,
y reí de la cacería pues guíe a quienes fuesen mis cazadores al laberinto,
y desarmé preconcepciones pues caminé descalzo en el feroz invierno.
Y le despedacé las huellas a la desgracia y bailé en la tumba de la fatalidad,
y andé hacia corpúsculos de la nada y me ofrecieron unirme a su hermandad,
y alumbré con un incendio ante la multitud atónita a todo el desconsuelo,
y fuí implacable... desgarré pasado y origen pues ya mañana me marcho.
domingo, 30 de septiembre de 2012
martes, 25 de septiembre de 2012
Una cena con amigos
Mi alacena está vacía, la cabeza me dá vueltas, la inspiración está dormida, la gracia está ausente.
Abro
la puerta, sin que nadie llame a ésta, pero ellos ya están allí, Van
Gogh con su botella de ajenjo bajo el brazo, Kafka con sus ojeras
interminables, Cézanne con un ramo de flores sin contorno, los invito a
pasar... Me hubiese arrepentido de no haber limpiado, pero ni me dí
cuenta de si estaba sucio.
Kafka empieza a transformarse sobre mi sillón, ¡que honor como éste hombre cambia de forma sobre la silla de mi casa! y mientras más cambia, más se parece a él mismo... Van Gogh saca unos vasos de la alacena, sirve un trago y me invita, pero sin darse cuenta, se toma lo que me ha servido segundos antes, me dibuja unos girasoles en la pared, se dirige al piano, y cuando empieza a tocarlo, con cada nota inyecta tinta a distancia a los pétalos y a las hojas, al tallo y a su centro de polen; con cada cambio rítmico les dá movimiento, los hace girar, la botella cerca del piano, a cada trago que sirve y me invita, se lo toma, acaba con la botella, pero yo sólo quiero ver a los girasoles, a la vida moviéndose y coloreándose en la pared con cada nota...
- ¿Otro trago? - me dice y me extiende el vaso vacío...
Dirijo entonces mis pasos a la cocina, veo que no hay más que botellas vacías, me asomo a la ventana de la cocina, veo a mis vecinos Man Ray y Duchamp, jugando a las charadas, jugando ajedrez con las estrellas y deconstruyendo su propia terraza, destruyéndola para crearla otra vez desde la nada... Aún no he mencionado nada, y de repente me estiran una botella de rompecabezas, es un nuevo ready made, que sólo se arma cuando se desarma, y que estando de cabezas se reconstruye...
De nuevo en el apartamento voy caminando de manos, la botella vá flotando imantada por mis pies elevados pero sin tocarlos, doy una vuelta y entonces cae en mis manos, coloco la botella en la mesa, Cezanne me asesina con su mirada pacífica, pero lo distraigo, y le hago un pincel con un mechón de mi cabello, e improviso el mango con un bastoncillo de madera.
Cézanne pinta a las vecinas de alacena vacía y caras de plácida simpleza, les dá color a una vida que él les inventa con su dimensión de color.
Kafka sobre las sillas se mueve como mantis religiosa, le ofrezco pan con miel y leche pasteurizada...
-Hay más que suficiente -le digo, mientras me mira con sus ojos gigantes.
Me asomo a la ventana de la sala y veo ventanas a otra dimensión, flotando, las estrellas que ya muertas aún llegan aquí en su brillo y tintinean en ese Eúfrates infinito de las constelaciones, estoy absorto, voy y me sirvo ostras, y al abrirlas encuentro estrellas nuevas dormidas, aún soñando... entonces me alimento de luz, mientras espero.
Huelo girasoles regados con ajenjo, veo a mis vecinos hacerse bromas y contradecirse, pintar nuevas formas en nos reímos en un lienzo invisible, me pierdo en la belleza vaga salvaje e inocente de las vecinas que pinta Cézanne, uso mis binoculares integrados a mis ojos, levanto los pies y levanto vuelo, creo a partir de lo percibido, y mi creación me vuelve a crear a mí, me recrea una y mil veces, nos reímos en nuestra taverna iluminada por espirales. No tengo miedo. Estoy lleno. Estoy satisfecho.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Eternos dentro de la nada
Vivíamos dentro de una burbuja de lo incognoscible,
pasábamos por calles donde éramos extraños,
vivíamos escapando de una realidad poco amable,
pasábamos por sitios donde el tiempo era forastero,
vivíamos soñando con ojos abiertos e inconmesurables,
pasábamos como si flotásemos de entre los muertos.
Éramos eternos dentro de la nada...
Pero ya nos secamos, ahora somos algo.
Antes dentro del vacío teníamos forma.
Ahora tenemos forma y contenemos el vacío.
pasábamos por calles donde éramos extraños,
vivíamos escapando de una realidad poco amable,
pasábamos por sitios donde el tiempo era forastero,
vivíamos soñando con ojos abiertos e inconmesurables,
pasábamos como si flotásemos de entre los muertos.
Éramos eternos dentro de la nada...
Pero ya nos secamos, ahora somos algo.
Antes dentro del vacío teníamos forma.
Ahora tenemos forma y contenemos el vacío.
viernes, 21 de septiembre de 2012
El aislamiento produce alucinaciones
En medio de la multitud me aíslo,
me junto con muchos y soy un número negativo.
En medio de la catástrofe sueño,
me voy a visitar a Andersen y soy un caldero.
En medio del tiempo me detengo,
me voy a caminar sin moverme y soy un cataclismo.
En medio del cansancio me animo,
me junto con caballos de mar y soy un plancton diminuto.
En medio de los hechos me precipito,
me voy al centro de los volcanes y soy un niño.
En medio de la nada fluyo,
me voy a navegar por la hecatombe cósmica y soy un punto.
En medio de los deseos grito,
me voy a la tierra de los recuerdos y soy del trueno su bramido.
En medio del purgatorio me despierto,
me voy a dar vueltas sobre mi mismo y soy del trompo el recorrido.
En medio de la memoria olvido,
me voy a dormir entre las piedras y soy pues del camino el risco.
En medio del pensamiento me escurro,
me voy a cantar cuentos mudos y soy de la imaginación el sonido.
me junto con muchos y soy un número negativo.
En medio de la catástrofe sueño,
me voy a visitar a Andersen y soy un caldero.
En medio del tiempo me detengo,
me voy a caminar sin moverme y soy un cataclismo.
En medio del cansancio me animo,
me junto con caballos de mar y soy un plancton diminuto.
En medio de los hechos me precipito,
me voy al centro de los volcanes y soy un niño.
En medio de la nada fluyo,
me voy a navegar por la hecatombe cósmica y soy un punto.
En medio de los deseos grito,
me voy a la tierra de los recuerdos y soy del trueno su bramido.
En medio del purgatorio me despierto,
me voy a dar vueltas sobre mi mismo y soy del trompo el recorrido.
En medio de la memoria olvido,
me voy a dormir entre las piedras y soy pues del camino el risco.
En medio del pensamiento me escurro,
me voy a cantar cuentos mudos y soy de la imaginación el sonido.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Los de afuera
- Nunca me han gustado los perros, bueno si, algunos perros de la calle, me les quedo viendo.
- ¿Por qué?
- Son como yo. Sin dueños, pero a la vez, nadie los ve, son los perros invisibles.
- Mira ese de ahí.
- Todos le pasan por el lado.
- Si, ni los otros perros de la calle saben que existen.
- Nosotros somos los de afuera.
- ¿Para qué queremos estar adentro? si ahí no hay nada que buscar.
Afuera hay más espacio, corremos a nuestras anchas, vamos a pie cuando nos cansamos y volamos cuando soñamos, que no nos dán mapas, nos perdemos, pero nos encontramos solos, somos los niños autocriados, y ni sin comida y ni sin cobijo, que consumimos nuestra propia vida terrena, que nos arropamos con las galaxias, y andamos sucios, violentos y que se nos ve la columna.
Adentro lo que no conocemos, que los hemos visto con nuestros ojos vidriosos a ellos desde afuera, pero los vemos a todos con gran detalle, pero estamos seguros, porque los de adentro no nos ven, que se nos ensangrentaron las manos cada vez que nos acercamos a la alambrada para verlos jugar y pertenecer, pero que nosotros inventamos juegos con la brisa y los jugamos mejor que todos.
Afuera donde es nuestro lugar pero que tampoco es nuestro, donde los desterrados correteamos, ni siquiera armamos grupo, pues el afuera es tan grande que pocas veces logramos cruzar nuestros caminos, a veces vemos a otros de los de afuera pero en un parpadeo desaparecen, no sabemos si fueron alucinaciones, o es que en en el afuera el tiempo se mueve distinto, tal vez porque el tiempo y movimiento pasa al mismo tiempo, y ésto es el lugar donde el viento es el único que se mueve, con los fantasmas de risas mudas.
Adentro donde están enterrados en vida con sus reglas y preceptos revisionistas, que quisimos entrar, que algunos de los de afuera al parecer nacieron adentro, pero no cabían allá y los mandan para acá, tal parece que los cuerpos en las calles se mueven en el mismo sitio, pero los de adentro y los de afuera van a distinto ritmo y con distintas caras, todos los de adentro se parecen, los de afuera ninguno se parece a otro, en la lejanía tenemos cosas en común, como que no proyectamos sombra en el piso, como un mediodía que se posterga al infinito o como una noche indisoluble.
Afuera no queremos historias de dolor y desarraigo, pues no extrañamos nada, no tenemos memoria, sólo fragmentos de una historia del universo, grabada en nuestra espalda y en nuestra frente espinas que ya no nos duelen, que se nos fijó una crónica asíncrona de las bocas de todos, pero de cosas que no vivimos, de infancias, de adolescencias, de adulteces que no tuvimos, pues es que aquí somos pero no existimos, he pues que nunca podremos morir, somos eternos en nuestro mundo sin pertenencias y donde no somos de nadie, ningún poder, pero al menos ninguna coerción sobre nosotros.
Adentro donde nos han querido domar, pero siempre mordemos, y somos más fuertes que el loco más loco, loco que en el afuera es libre,indoblegable, así en el adentro le exposen y lo confinen a jaulitas, y es que aunque se haya estado allí nuestra alma no creció allá, creció en el afuera, por eso no podemos caber en el adentro, lo reventaríamos; no hemos de extrañar lo que no se conoce, tal vez sólo la remembranza de algo que nos gustó imaginar como era.
Afuera, en la tibieza desecada de nuestra tierra donde no existimos, no crecimos allá, adentro donde los de afuera ya no sabemos como es, reiremos y jugaremos aquí en el afuera, que el adentro te quema la piel y te deja deforme cuando te resulte el alma ingente para ellos, nos cortarán y someterán, pero nos liberarán más en espíritu, que pueden dejarnos sin columnas, pero que la nación nunca se va, nuestras voces quedan en nuestra garganta y cuando gritamos somos el sonido que se confundirá con el ruido de lo masivo, pero volaremos más en el afuera y nunca regresaremos.
- ¿Por qué?
- Son como yo. Sin dueños, pero a la vez, nadie los ve, son los perros invisibles.
- Mira ese de ahí.
- Todos le pasan por el lado.
- Si, ni los otros perros de la calle saben que existen.
- Nosotros somos los de afuera.
- ¿Para qué queremos estar adentro? si ahí no hay nada que buscar.
Afuera hay más espacio, corremos a nuestras anchas, vamos a pie cuando nos cansamos y volamos cuando soñamos, que no nos dán mapas, nos perdemos, pero nos encontramos solos, somos los niños autocriados, y ni sin comida y ni sin cobijo, que consumimos nuestra propia vida terrena, que nos arropamos con las galaxias, y andamos sucios, violentos y que se nos ve la columna.
Adentro lo que no conocemos, que los hemos visto con nuestros ojos vidriosos a ellos desde afuera, pero los vemos a todos con gran detalle, pero estamos seguros, porque los de adentro no nos ven, que se nos ensangrentaron las manos cada vez que nos acercamos a la alambrada para verlos jugar y pertenecer, pero que nosotros inventamos juegos con la brisa y los jugamos mejor que todos.
Afuera donde es nuestro lugar pero que tampoco es nuestro, donde los desterrados correteamos, ni siquiera armamos grupo, pues el afuera es tan grande que pocas veces logramos cruzar nuestros caminos, a veces vemos a otros de los de afuera pero en un parpadeo desaparecen, no sabemos si fueron alucinaciones, o es que en en el afuera el tiempo se mueve distinto, tal vez porque el tiempo y movimiento pasa al mismo tiempo, y ésto es el lugar donde el viento es el único que se mueve, con los fantasmas de risas mudas.
Adentro donde están enterrados en vida con sus reglas y preceptos revisionistas, que quisimos entrar, que algunos de los de afuera al parecer nacieron adentro, pero no cabían allá y los mandan para acá, tal parece que los cuerpos en las calles se mueven en el mismo sitio, pero los de adentro y los de afuera van a distinto ritmo y con distintas caras, todos los de adentro se parecen, los de afuera ninguno se parece a otro, en la lejanía tenemos cosas en común, como que no proyectamos sombra en el piso, como un mediodía que se posterga al infinito o como una noche indisoluble.
Afuera no queremos historias de dolor y desarraigo, pues no extrañamos nada, no tenemos memoria, sólo fragmentos de una historia del universo, grabada en nuestra espalda y en nuestra frente espinas que ya no nos duelen, que se nos fijó una crónica asíncrona de las bocas de todos, pero de cosas que no vivimos, de infancias, de adolescencias, de adulteces que no tuvimos, pues es que aquí somos pero no existimos, he pues que nunca podremos morir, somos eternos en nuestro mundo sin pertenencias y donde no somos de nadie, ningún poder, pero al menos ninguna coerción sobre nosotros.
Adentro donde nos han querido domar, pero siempre mordemos, y somos más fuertes que el loco más loco, loco que en el afuera es libre,indoblegable, así en el adentro le exposen y lo confinen a jaulitas, y es que aunque se haya estado allí nuestra alma no creció allá, creció en el afuera, por eso no podemos caber en el adentro, lo reventaríamos; no hemos de extrañar lo que no se conoce, tal vez sólo la remembranza de algo que nos gustó imaginar como era.
Afuera, en la tibieza desecada de nuestra tierra donde no existimos, no crecimos allá, adentro donde los de afuera ya no sabemos como es, reiremos y jugaremos aquí en el afuera, que el adentro te quema la piel y te deja deforme cuando te resulte el alma ingente para ellos, nos cortarán y someterán, pero nos liberarán más en espíritu, que pueden dejarnos sin columnas, pero que la nación nunca se va, nuestras voces quedan en nuestra garganta y cuando gritamos somos el sonido que se confundirá con el ruido de lo masivo, pero volaremos más en el afuera y nunca regresaremos.
La nada absorbente
"Entre la pena y la nada elijo la pena". Las palmeras salvajes.
Por William Faulkner.
Yo había escogido la nada, nada especial, nada elegante, nada sucio, nada destruído, límpido y lo que va después del punto y final en un libro que no es saga. Me gustaba la nada, pero sólo me cobijaba con más nada. La nada era mi refugio donde yo también era nada, eramos nada juntos y a la vez nada. Me despertaba y no había reflejo, luego me daba una ducha de nada, y para comer un plato con sabor a nada, sin dolor y nada, nada más.
La nada era un vacío ideal, al que ahora le doy forma como concepto y deja pues de ser nada, que es humilde, que si le halagas deja de ser, que es vanidad, que si le acaricias llega al todo y te come. Mucho dolor y exceso de sentidos, sentidos aprendidos, pero sentidos al fin, dolor inconmesurable, hasta que la nada me coqueteó y dejé que me poseiése.
La forma era desértica, y fría, se veía a los osos polares correr sobre arenas, eran osos polares de nada, los "algos" vacuos se habían desaparecido, nada de fragmentos siquiera, el todo me era ajeno, no sentía, alguna otra vez hubiese podido decir "dulce alegría", pero es que la nada te proteje hasta el paladar, nada ya es dulce, pero al menos no es amargo, nada que calcine el alma, pues tu alma es la nada, luego que permites que la nada te conquiste y te tome, que duerma junto a ti y te vea con los ojos de la oquedad, pacíficos, desérticos y hasta de alguna forma consoladores.
Las voces que clamaban pasión, se callaban, el paso era silencioso, por fin había los "sin" habían vuelto, sentidos secos, pero tranquilos, con los paseos diarios y continuos, sin interrupciones, por espacios vacíos, cubre pero sin capas y sin brazos, por fin la calidez deja de ser necesidad, que se te seca la sangre y vas en paz, paz de nada, pero paz al fin.
La nada eterna era pacífica, pero siempre había algo que no conseguía matar, sólo dormir, tal vez por la juventud del cuerpo, pues al alma amaba a la nada, mientras ésta yacía cuando yo esculpía en márfil su silueta, su silueta de nada. Se bailaban vals de silencio, dábamos vueltas por ciudades evaporadas, apaciguaba mis pasiones, las mías y las de cualquiera que caía a sus pies, a su poder era igual un delirio, a un llanto vehemente, a un grito enérgico, a un pensamiento concupiscente... lograba acallar toda pasión, ponía calma en los labios y sentido a los padeceres.
El deseo dormido, sólo tomó una fracción de segundo, una fracción de tiempo desconocida, para despertarse y hacer volar por los aires a mi nada exquisita, exquisita en su lánguido cuerpo de la no materia, ahora la pena subyace en mí, de nuevo, una vez más, me desgarra y come de mis órganos, los vuelve a regenerar y los vuelve a devorar, la pena al menos me obliga a escribir, pero no me vale de nada, ahora me la paso recordando a mi desolada nada, a mis días esteparios sin pena, donde se danzaba en el no sonido y exquisitamente cerrábamos los ojos al todo, íbamos ciegos pero más rápidos que el mismo todo y que cualquier cosa, irrumpíamos en la rabia y quedaba deshabitada... pero aunque eterna, temporal... si hablamos de cuerpos que aún laten.
Yo ahora es cuando más quiero matar el deseo, pero el ríe, fervoroso pido, el deseo sabe que aunque lo odio, me provee placer, aunque dolor, pero sabe bien el deseo que no puede matarme, pues si uno de sus hijos me mata, volveré con mi nada, entonces pues me retiene, me retiene sintiendo con reventar su cuello de deseo, pues mi deseo se condensa en mis ganas de apuñalar su pecho fecundo en fruición y pesar.
He de acostarme a soñar con mi nada y su concepto, pero mi nada no vuelve, no pronto, pues cuando es concepto y sentir, deja de ser.
Por William Faulkner.
Yo había escogido la nada, nada especial, nada elegante, nada sucio, nada destruído, límpido y lo que va después del punto y final en un libro que no es saga. Me gustaba la nada, pero sólo me cobijaba con más nada. La nada era mi refugio donde yo también era nada, eramos nada juntos y a la vez nada. Me despertaba y no había reflejo, luego me daba una ducha de nada, y para comer un plato con sabor a nada, sin dolor y nada, nada más.
La nada era un vacío ideal, al que ahora le doy forma como concepto y deja pues de ser nada, que es humilde, que si le halagas deja de ser, que es vanidad, que si le acaricias llega al todo y te come. Mucho dolor y exceso de sentidos, sentidos aprendidos, pero sentidos al fin, dolor inconmesurable, hasta que la nada me coqueteó y dejé que me poseiése.
La forma era desértica, y fría, se veía a los osos polares correr sobre arenas, eran osos polares de nada, los "algos" vacuos se habían desaparecido, nada de fragmentos siquiera, el todo me era ajeno, no sentía, alguna otra vez hubiese podido decir "dulce alegría", pero es que la nada te proteje hasta el paladar, nada ya es dulce, pero al menos no es amargo, nada que calcine el alma, pues tu alma es la nada, luego que permites que la nada te conquiste y te tome, que duerma junto a ti y te vea con los ojos de la oquedad, pacíficos, desérticos y hasta de alguna forma consoladores.
Las voces que clamaban pasión, se callaban, el paso era silencioso, por fin había los "sin" habían vuelto, sentidos secos, pero tranquilos, con los paseos diarios y continuos, sin interrupciones, por espacios vacíos, cubre pero sin capas y sin brazos, por fin la calidez deja de ser necesidad, que se te seca la sangre y vas en paz, paz de nada, pero paz al fin.
La nada eterna era pacífica, pero siempre había algo que no conseguía matar, sólo dormir, tal vez por la juventud del cuerpo, pues al alma amaba a la nada, mientras ésta yacía cuando yo esculpía en márfil su silueta, su silueta de nada. Se bailaban vals de silencio, dábamos vueltas por ciudades evaporadas, apaciguaba mis pasiones, las mías y las de cualquiera que caía a sus pies, a su poder era igual un delirio, a un llanto vehemente, a un grito enérgico, a un pensamiento concupiscente... lograba acallar toda pasión, ponía calma en los labios y sentido a los padeceres.
El deseo dormido, sólo tomó una fracción de segundo, una fracción de tiempo desconocida, para despertarse y hacer volar por los aires a mi nada exquisita, exquisita en su lánguido cuerpo de la no materia, ahora la pena subyace en mí, de nuevo, una vez más, me desgarra y come de mis órganos, los vuelve a regenerar y los vuelve a devorar, la pena al menos me obliga a escribir, pero no me vale de nada, ahora me la paso recordando a mi desolada nada, a mis días esteparios sin pena, donde se danzaba en el no sonido y exquisitamente cerrábamos los ojos al todo, íbamos ciegos pero más rápidos que el mismo todo y que cualquier cosa, irrumpíamos en la rabia y quedaba deshabitada... pero aunque eterna, temporal... si hablamos de cuerpos que aún laten.
Yo ahora es cuando más quiero matar el deseo, pero el ríe, fervoroso pido, el deseo sabe que aunque lo odio, me provee placer, aunque dolor, pero sabe bien el deseo que no puede matarme, pues si uno de sus hijos me mata, volveré con mi nada, entonces pues me retiene, me retiene sintiendo con reventar su cuello de deseo, pues mi deseo se condensa en mis ganas de apuñalar su pecho fecundo en fruición y pesar.
He de acostarme a soñar con mi nada y su concepto, pero mi nada no vuelve, no pronto, pues cuando es concepto y sentir, deja de ser.
jueves, 23 de agosto de 2012
De ruiseñores y serpientes
Serpiente se arrastra, pero es falta de mecanismo...
que le despegue del suelo.
Ruiseñor vuela, pero es porque es el aire su medio...
remontase en éter y melodía.
Serpiente arranca y devora la vida del atacante invasor.
Ruiseñor desgarra y engulle del suelo y el tronco defensor.
Serpiente individual su naturaleza... y prueba el aire.
Ruiseñor abre las alas a su soledad... y canta al aire.
Serpiente ante los ojos de la conmiseración, maligna es.
Ruiseñor ante percepciones mundanas, codiciable es.
Serpiente al contendor, con su beso fatal impregnará.
Ruiseñor ante la naturaleza, fatídica estrella revelerá.
Serpiente designada a víctima de su propia naturaleza.
Ruiseñor estigmatizado a víctima por su canto y belleza.
Serpiente ignorará tu amor porque te crees igual a ellas.
Ruiseñor reviéntese el deseo, negará su canto a las rejas.
Serpiente se retorcerá del dolor pero nunca para ti bailará.
Ruiseñor siendo prisionero jamás canto y progenie dará.
Y han nacido tal vez para víctimas, éstos pequeños depredadores;
Ruiseñor y serpiente te encerrarán a ti, cuando busques encerrarles,
Naturalezas en común indistinguibles a ojos de la inmediatez,
Serpiente y ruiseñor, tierra y aire, diferentes e iguales a la vez.
que le despegue del suelo.
Ruiseñor vuela, pero es porque es el aire su medio...
remontase en éter y melodía.
Serpiente arranca y devora la vida del atacante invasor.
Ruiseñor desgarra y engulle del suelo y el tronco defensor.
Serpiente individual su naturaleza... y prueba el aire.
Ruiseñor abre las alas a su soledad... y canta al aire.
Serpiente ante los ojos de la conmiseración, maligna es.
Ruiseñor ante percepciones mundanas, codiciable es.
Serpiente al contendor, con su beso fatal impregnará.
Ruiseñor ante la naturaleza, fatídica estrella revelerá.
Serpiente designada a víctima de su propia naturaleza.
Ruiseñor estigmatizado a víctima por su canto y belleza.
Serpiente ignorará tu amor porque te crees igual a ellas.
Ruiseñor reviéntese el deseo, negará su canto a las rejas.
Serpiente se retorcerá del dolor pero nunca para ti bailará.
Ruiseñor siendo prisionero jamás canto y progenie dará.
Y han nacido tal vez para víctimas, éstos pequeños depredadores;
Ruiseñor y serpiente te encerrarán a ti, cuando busques encerrarles,
Naturalezas en común indistinguibles a ojos de la inmediatez,
Serpiente y ruiseñor, tierra y aire, diferentes e iguales a la vez.
viernes, 17 de agosto de 2012
La langosta
Escribí éste texto hace apróximadamente ya dos años, la verdad no está fechado, me costó mucho volver a leerlo, como si no tuviese como enfrentarme a lo que yo mismo escribí, dudé mucho en publicarlo, pero finalmente helo aquí.
Al referirme a una langosta, hago referencia al insecto que destruye los campos (es fitófago), resulta importante remarcar ésto, no se confunda con la langosta marina.
Y nací para ser la langosta.
Soy instrumento de lo que Ustedes llaman mal.
Y soy quien destruirá tu siembra.
Nací desgracia que marcará tu rostro.
Y soy los surcos que ulcerarán tu estómago.
Nací para llevarme tus hijos, desnutrir tu cuerpo.
Y viví para ser la langosta.
Soy instrumento de bien...
Pues extensión soy de lo que Ustedes nombran Poder Divino, Fortuna.
Nací plaga enviada para morir.
Y creíste que te dejé sin alimento y sin estirpe... pero...
Yo soy quien se alimentó con tus campos envenenados.
Y yo absorberé, yo asumiré tu alimento fétido,
que creías brillante cuando relucía bajo el sol...
Nací como plaga, soy langosta... pero... ante el brillo soy desgracia.
Aquí en la oscuridad del piso donde yazco...
Soy bien y absolución.
Y morí como langosta... benévola... pero asoladora a tus ojos.
Al referirme a una langosta, hago referencia al insecto que destruye los campos (es fitófago), resulta importante remarcar ésto, no se confunda con la langosta marina.
Y nací para ser la langosta.
Soy instrumento de lo que Ustedes llaman mal.
Y soy quien destruirá tu siembra.
Nací desgracia que marcará tu rostro.
Y soy los surcos que ulcerarán tu estómago.
Nací para llevarme tus hijos, desnutrir tu cuerpo.
Y viví para ser la langosta.
Soy instrumento de bien...
Pues extensión soy de lo que Ustedes nombran Poder Divino, Fortuna.
Nací plaga enviada para morir.
Y creíste que te dejé sin alimento y sin estirpe... pero...
Yo soy quien se alimentó con tus campos envenenados.
Y yo absorberé, yo asumiré tu alimento fétido,
que creías brillante cuando relucía bajo el sol...
Nací como plaga, soy langosta... pero... ante el brillo soy desgracia.
Aquí en la oscuridad del piso donde yazco...
Soy bien y absolución.
Y morí como langosta... benévola... pero asoladora a tus ojos.
jueves, 19 de julio de 2012
El caballo con colmillos
Aún recuerdo esa noticia "Caballo atropelló taxi".
Aún veo caballos confundidos en medio de las motos, el smog y el caos.
Aún recuerdo cuanto me impactó el ímpetu del caballo en Misfits para evitar ser domados.
El caballo arrastró al muchacho por toda la subida, una cuerda le sujetaba el cuello, le rompía la garganta desde afuera, le impedía respirar, podría haber sido una bestia fiera debido a su potencia física, pero indiscutiblemente era un animal de carga que soportaba el maltrato diario.
Probablemente el muchacho debió haberse roto las manos, seguro sería culpable el caballo... ¿quién lo mandó a nacer caballo?, ¿quién lo mandó a pensar como caballo?, pero realmente sería ¿quién le dió potencia física sin saberse defender?, lo domesticaron porque "así son las cosas", fué su culpa no acostumbrarse a su falta de derechos.
Caballos de fuerza es una frase irónica, músculo sin dirección, que malo que no naciste cazador, el caballo en su relincho contra la injusticia, y se le dice "bravo" pero ya no como valiente, sino como culpable en ser indómito, le domesticaron con la mentira del cuidado, del amor humano, y lo dejaron por fuera.
Cierra los ojos y escóndete, muerde fuerte ésta vez y desangra, ya a ti te han roto demasiadas veces. Confunden nobleza con humillación, con aceptar el status quo del estancamiento, rompe la cerca, sé nervio ésta vez y no vuelvas más, tu no perteneces a la herencia de los humanos, claman tu carne, tu piel y tu fuerza, eres carro en cruenta batalla, líbrate de la sumisión, eres noble pero sé fiero ésta vez para ti, deja de ser esclavo de la injusticia, corre al pasto eterno, ya ahí todo será nuevo para ti.
Nunca lo creerían el muchacho de repente se quedó con la soga en su mano, un estruendo con un relincho, el ya galopa en nuevos prados de la tierra donde nunca hay hambre, iniquidad es sólo palabra y afrenta humana, era demasiado regalo para la raza de la mentira, regalo que ellos subyugaron hasta desecar, una dádiva no es para subyugar, pero eso ellos nunca lo comprendieron, no se sabe quien murió, según ellos el caballo, pero éste no, éste se fué, porque éste tenía colmillos.
Aún veo caballos confundidos en medio de las motos, el smog y el caos.
Aún recuerdo cuanto me impactó el ímpetu del caballo en Misfits para evitar ser domados.
El caballo arrastró al muchacho por toda la subida, una cuerda le sujetaba el cuello, le rompía la garganta desde afuera, le impedía respirar, podría haber sido una bestia fiera debido a su potencia física, pero indiscutiblemente era un animal de carga que soportaba el maltrato diario.
Probablemente el muchacho debió haberse roto las manos, seguro sería culpable el caballo... ¿quién lo mandó a nacer caballo?, ¿quién lo mandó a pensar como caballo?, pero realmente sería ¿quién le dió potencia física sin saberse defender?, lo domesticaron porque "así son las cosas", fué su culpa no acostumbrarse a su falta de derechos.
Caballos de fuerza es una frase irónica, músculo sin dirección, que malo que no naciste cazador, el caballo en su relincho contra la injusticia, y se le dice "bravo" pero ya no como valiente, sino como culpable en ser indómito, le domesticaron con la mentira del cuidado, del amor humano, y lo dejaron por fuera.
Cierra los ojos y escóndete, muerde fuerte ésta vez y desangra, ya a ti te han roto demasiadas veces. Confunden nobleza con humillación, con aceptar el status quo del estancamiento, rompe la cerca, sé nervio ésta vez y no vuelvas más, tu no perteneces a la herencia de los humanos, claman tu carne, tu piel y tu fuerza, eres carro en cruenta batalla, líbrate de la sumisión, eres noble pero sé fiero ésta vez para ti, deja de ser esclavo de la injusticia, corre al pasto eterno, ya ahí todo será nuevo para ti.
Nunca lo creerían el muchacho de repente se quedó con la soga en su mano, un estruendo con un relincho, el ya galopa en nuevos prados de la tierra donde nunca hay hambre, iniquidad es sólo palabra y afrenta humana, era demasiado regalo para la raza de la mentira, regalo que ellos subyugaron hasta desecar, una dádiva no es para subyugar, pero eso ellos nunca lo comprendieron, no se sabe quien murió, según ellos el caballo, pero éste no, éste se fué, porque éste tenía colmillos.
jueves, 17 de mayo de 2012
La rabia encubierta
Ésto no es un consejo, es una forma de acercarse a la realidad, un compartir de la misma experiencia que el escritor de ésta artículo ha escrito.
A veces creemos que queremos a alguien y que ésta persona nos quiere o al menos le debemos agradar para tratarnos sin obligación, pero resulta que hay algo en nosotros que hace que nos comportemos de manera terrible y atroz con ésta persona, como si tuviesemos una dualidad -emocional y conductual- hacia dicha persona, algo que está ahí, latente, pero que no decimos, porque si lo decimos no haría diferencia alguna, seguro que la culpa es de uno, seguro estamos siendo ciegos, seguro nuestra mente se lo inventa, seguro uno es el que tiene problemas, trastornos y demás cosas raras de esas que nos dicen los sicólogos... seguro... seguro que nos estamos autoengañando y alimentando la rabia encubierta.
¿Cuántas veces nos dicen que nos aman? Lo maravillosos que somos, ¡que nadie nos quiere así! si, en definitiva: nadie quiere así; el desinterés que sentimos de dicho ser hacia nuestra persona y lo que decimos, pensamos, sentimos y mostramos parece absolutamente invalidado cada vez que nos restriegan ese profundo amor, admiración, aprecio y demás cosas así... Dando paso a ésta rabia intermitente, corrosiva, desventurada y calamitosa, que poseemos cubierta de flores que posan sus tallos sobre nuestra cáustica ira, oculta e inconsciente y aún así mucho más mordaz que nuestras rabias visibles y palpables.
La rabia suele ser como un fenómeno dantesco, de proporciones sobrecogedoras y de un infierno terrenal, más aún así con la ¿maravillosa? rabia encubierta resulta pues incomprobable y lo mejor es que podemos decir que es obra de la imaginación de los otros, librarnos de la culpa, y lo peor es que no podemos decirla explícitamente y a veces se anda sin saber que es lo que precisamente nos han hecho que no podemos pasar, no podemos perdonar, y no podemos perdonar por algo... la otra persona jura que no hizo nada u ofreció una disculpa falsa, de esas en que uno también tuvo la culpa, así estuviese dormido, o de que uno se lo buscó, o de esas que se dán por sobreentendidas con un regalo y una cara bien lavada.
Para ser una rabia encubierta como tal, debe manifestarse en episodios hirientes pero no tangibles, en segundos de rabia y veneno puro, pero hay algo: ¿cómo llegamos a escupir veneno no siendo parte el veneno de nuestra naturaleza?, hemos sido heridos por una casi mortífera ponzoña que nos agredió nuestras concepciones, nuestro amor propio, nuestra identidad, nuestros gestos y casi fallecemos; pero como no fallecimos y dado nuestro sentir anulado, no podemos hacer nada, pero eso... eso sólo alimenta a la bestia.
Plagados por dicho mal que nunca fué sanado empieza a enconarse nuestra herida silenciada, para convertirse en la nada silenciosa rabia que se solapa en ataques a la otra persona sobre motivos vanos, discutiremos temas fútiles para no hablar de los importantes, daremos excusas ficticias para ocultar la aflicción que nos fuese causada en la realidad, aflicción que nunca se nos dejó expresar, que nos negamos a aceptar, porque resulta que "nos quieren" o "no se dieron cuenta" o "se les olvidó" o "todos tienen sus errores" o demás excusas vacías.
La culpa no es de quien alberga dicha rabia, bueno, al menos no totalmente; nos negamos a confrontar porque no tenemos argumentos aparentemente válidos, por temor a que nos dejen de "querer", porque se nos van las palabras, porque el tormento retumba en nuestra mente y no tendremos nada que decir; resulta que si tendremos algo que decir y no va a ser precisamente una excusa, va a ser el motivo real del daño que fuese causado.
Suena trillado, decir que la repuesta está dentro de uno, pero si, ahí está, y si uno se equivocó está bien que lo acepte, pero liberar a los demás de sus culpas, no nos hace mártires, nos hace zombies que mataran todo a su paso para obtener su energía básica, nos hace en fin jodernos a nosotros mismos. Suena más trillado aún decir: si le molesta sáquele de su vida, pero resulta que hay quienes siempre estarán en nuestra vida, así sus cuerpos fallezcan, así se vayan a otros países, así no les veamos más; entonces si no queremos o no podemos sacarle (esa sería la opción más lógica y recomendable, pero no por ello la más realista y aplicable), pues no lo hagamos si no queremos o podemos pero encaremos el mal y decídamos de una vez si queremos seguir así, escupiendo ácido a nuestro paso -y salpicándonos a nosotros mismos, de hecho- o enfrentar a la persona, o despegarnos, o decidir que ya no tendremos más apego emocional a quien causa nuestros problemas.
Sea feliz... si quiere, si puede y si lo dejan... y si no, al menos intente estar en paz consigo mismo/a.
A veces creemos que queremos a alguien y que ésta persona nos quiere o al menos le debemos agradar para tratarnos sin obligación, pero resulta que hay algo en nosotros que hace que nos comportemos de manera terrible y atroz con ésta persona, como si tuviesemos una dualidad -emocional y conductual- hacia dicha persona, algo que está ahí, latente, pero que no decimos, porque si lo decimos no haría diferencia alguna, seguro que la culpa es de uno, seguro estamos siendo ciegos, seguro nuestra mente se lo inventa, seguro uno es el que tiene problemas, trastornos y demás cosas raras de esas que nos dicen los sicólogos... seguro... seguro que nos estamos autoengañando y alimentando la rabia encubierta.
¿Cuántas veces nos dicen que nos aman? Lo maravillosos que somos, ¡que nadie nos quiere así! si, en definitiva: nadie quiere así; el desinterés que sentimos de dicho ser hacia nuestra persona y lo que decimos, pensamos, sentimos y mostramos parece absolutamente invalidado cada vez que nos restriegan ese profundo amor, admiración, aprecio y demás cosas así... Dando paso a ésta rabia intermitente, corrosiva, desventurada y calamitosa, que poseemos cubierta de flores que posan sus tallos sobre nuestra cáustica ira, oculta e inconsciente y aún así mucho más mordaz que nuestras rabias visibles y palpables.
La rabia suele ser como un fenómeno dantesco, de proporciones sobrecogedoras y de un infierno terrenal, más aún así con la ¿maravillosa? rabia encubierta resulta pues incomprobable y lo mejor es que podemos decir que es obra de la imaginación de los otros, librarnos de la culpa, y lo peor es que no podemos decirla explícitamente y a veces se anda sin saber que es lo que precisamente nos han hecho que no podemos pasar, no podemos perdonar, y no podemos perdonar por algo... la otra persona jura que no hizo nada u ofreció una disculpa falsa, de esas en que uno también tuvo la culpa, así estuviese dormido, o de que uno se lo buscó, o de esas que se dán por sobreentendidas con un regalo y una cara bien lavada.
Para ser una rabia encubierta como tal, debe manifestarse en episodios hirientes pero no tangibles, en segundos de rabia y veneno puro, pero hay algo: ¿cómo llegamos a escupir veneno no siendo parte el veneno de nuestra naturaleza?, hemos sido heridos por una casi mortífera ponzoña que nos agredió nuestras concepciones, nuestro amor propio, nuestra identidad, nuestros gestos y casi fallecemos; pero como no fallecimos y dado nuestro sentir anulado, no podemos hacer nada, pero eso... eso sólo alimenta a la bestia.
Plagados por dicho mal que nunca fué sanado empieza a enconarse nuestra herida silenciada, para convertirse en la nada silenciosa rabia que se solapa en ataques a la otra persona sobre motivos vanos, discutiremos temas fútiles para no hablar de los importantes, daremos excusas ficticias para ocultar la aflicción que nos fuese causada en la realidad, aflicción que nunca se nos dejó expresar, que nos negamos a aceptar, porque resulta que "nos quieren" o "no se dieron cuenta" o "se les olvidó" o "todos tienen sus errores" o demás excusas vacías.
La culpa no es de quien alberga dicha rabia, bueno, al menos no totalmente; nos negamos a confrontar porque no tenemos argumentos aparentemente válidos, por temor a que nos dejen de "querer", porque se nos van las palabras, porque el tormento retumba en nuestra mente y no tendremos nada que decir; resulta que si tendremos algo que decir y no va a ser precisamente una excusa, va a ser el motivo real del daño que fuese causado.
Suena trillado, decir que la repuesta está dentro de uno, pero si, ahí está, y si uno se equivocó está bien que lo acepte, pero liberar a los demás de sus culpas, no nos hace mártires, nos hace zombies que mataran todo a su paso para obtener su energía básica, nos hace en fin jodernos a nosotros mismos. Suena más trillado aún decir: si le molesta sáquele de su vida, pero resulta que hay quienes siempre estarán en nuestra vida, así sus cuerpos fallezcan, así se vayan a otros países, así no les veamos más; entonces si no queremos o no podemos sacarle (esa sería la opción más lógica y recomendable, pero no por ello la más realista y aplicable), pues no lo hagamos si no queremos o podemos pero encaremos el mal y decídamos de una vez si queremos seguir así, escupiendo ácido a nuestro paso -y salpicándonos a nosotros mismos, de hecho- o enfrentar a la persona, o despegarnos, o decidir que ya no tendremos más apego emocional a quien causa nuestros problemas.
Sea feliz... si quiere, si puede y si lo dejan... y si no, al menos intente estar en paz consigo mismo/a.
domingo, 29 de abril de 2012
El Reinado de lo Intangible III: Fantasía
De fantasías me sustento...
No necesito encuentros de piel ¿para qué si no la ostento?,
contigo en mi mente y yo en tu mente la paso maravilloso,
hablamos tanto, bailamos tanto, celebramos tanto,
hasta lloramos tanto....
No hay lugar en la tierra que pueda sustituir ésto...
contigo en ésta entrega singular ¡vaya relación que tenemos!
no tienes cara y no tienes cuerpo, pero vaya que tienes verbo,
tienes una sonrisa maravillosa y eso que no tienes labios,
tienes unos ojos brillantes y eso que no los he visto...
No hay más negación...
contigo ángeles se posan a escucharnos ¡y ríen de contento!
inventamos extrañas melodías y tarareamos al unísono,
invento tu rostro y siempre con timidez de cisne con garbo...
te ciernes sobre ti, sobre mi, sin tocarme, posas sin exceso...
De fantasías te sustentas...
No necesitas de trivialidades ¿he de ir atónito e indómito en tu sueño?
no tengo el ropaje adecuado a la fiesta y me considerarías el mismo,
vamos en el mismo tren, ¿te sentarás en qué desconocido puesto?
vamos en sincronía, tu suave y solemne vas, dime ¿dónde estás?
No necesito encuentros de piel ¿para qué si no la ostento?,
contigo en mi mente y yo en tu mente la paso maravilloso,
hablamos tanto, bailamos tanto, celebramos tanto,
hasta lloramos tanto....
No hay lugar en la tierra que pueda sustituir ésto...
contigo en ésta entrega singular ¡vaya relación que tenemos!
no tienes cara y no tienes cuerpo, pero vaya que tienes verbo,
tienes una sonrisa maravillosa y eso que no tienes labios,
tienes unos ojos brillantes y eso que no los he visto...
No hay más negación...
contigo ángeles se posan a escucharnos ¡y ríen de contento!
inventamos extrañas melodías y tarareamos al unísono,
invento tu rostro y siempre con timidez de cisne con garbo...
te ciernes sobre ti, sobre mi, sin tocarme, posas sin exceso...
De fantasías te sustentas...
No necesitas de trivialidades ¿he de ir atónito e indómito en tu sueño?
no tengo el ropaje adecuado a la fiesta y me considerarías el mismo,
vamos en el mismo tren, ¿te sentarás en qué desconocido puesto?
vamos en sincronía, tu suave y solemne vas, dime ¿dónde estás?
sábado, 28 de abril de 2012
Cinco adagios a un amor desgraciado
Un adagio mientras nazca
Cuna mullida y enferma,
Cuna suave e ilusión rota.
Un adagio mientras juega,
Inocente de que perderá,
Inocente de su existencia.
Un adagio mientras duerma
siesta prolongada y tonta,
siesta dulce y funesta.
Un adagio mientras sueña,
viaje increíble le absuelva,
viaje sin retorno tenga.
Un adagio mientras expira,
expira su materia enferma,
expira y la substancia libera.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Soy todos los de afuera...
Podría decirse que soy un hombre cualquiera, fuera de ámbitos especiales, con sueños inatrapables y casi ridículos, cortado por la vida y cincelado contra su voluntad, pero sin derecho a réplica o a queja, pero hoy soy todos aquellos desplazados, que sin rostro son humillados, soy todos los que no entran, aunque para facto yo no lo sea -o para algunos no parezca serlo, depende de dónde se detenga a observar el espectador-, lo que comenzó como un ejercicio explicativo de porqué no me gustan quienes ofenden a los que en apariencia no parecieran ser como yo y yo me siento como ellos, desembocó en una retórica donde yo asumo el papel de personajes marginados, de parias sociales, de iconos y espíritus excluídos.
Soy marginal.
Soy un pordiosero roto.
Soy un payaso en blanco y negro.
Soy quien se atreve a ser si mismo y se le hostiga.
Soy una mujer en un país que se le oprime.
Soy marginal.
Soy un pordiosero roto.
Soy un payaso en blanco y negro.
Soy quien se atreve a ser si mismo y se le hostiga.
Soy una mujer en un país que se le oprime.
Soy una adolescente embarazada que es juzgada.
Soy la belleza que le imponen un velo que no quiere.
Soy una madre que no tiene para darle de comer a sus hijos.
Soy un negro aunque por mi color digas que no.
Soy un gordo aunque me puedas ver los huesos.
Soy uno que tiene una religión de un Dios desconocido.
Soy un niño que le reza a las plantas y no sabe de deidades.
Soy un grito en silencio.
Soy un experimento inexplicablemente inútil.
Soy unos versos pérdidos que ya nadie recuerda.
Soy una canción lejana que no se puede escuchar.
Soy el amor.
Soy un amor no correspondido.
Soy uno que ama y es juzgado con la mirada.
Soy un fragmento perdido, examinado, disecado.
Soy un árbol seco.
Soy un enfermo condenado a muerte que fenece solo.
Soy un héroe en tierra sin laureles y con villanos venerados.
Soy un antihéroe caminando en épocas de héroes ensalzados.
Soy un infante con polio.
Soy un hombre pobre en tierra de privilegiados.
Soy un alien cuando en mi planeta ellos eran extranjeros.
Soy un fantasma en un pueblo sin aliento y de puros cuerpos.
Soy todos y por fin existo... aunque en la oscuridad.
Soy la belleza que le imponen un velo que no quiere.
Soy una madre que no tiene para darle de comer a sus hijos.
Soy un negro aunque por mi color digas que no.
Soy un gordo aunque me puedas ver los huesos.
Soy uno que tiene una religión de un Dios desconocido.
Soy un niño que le reza a las plantas y no sabe de deidades.
Soy un grito en silencio.
Soy un experimento inexplicablemente inútil.
Soy unos versos pérdidos que ya nadie recuerda.
Soy una canción lejana que no se puede escuchar.
Soy el amor.
Soy un amor no correspondido.
Soy uno que ama y es juzgado con la mirada.
Soy un fragmento perdido, examinado, disecado.
Soy un árbol seco.
Soy un enfermo condenado a muerte que fenece solo.
Soy un héroe en tierra sin laureles y con villanos venerados.
Soy un antihéroe caminando en épocas de héroes ensalzados.
Soy un infante con polio.
Soy un hombre pobre en tierra de privilegiados.
Soy un alien cuando en mi planeta ellos eran extranjeros.
Soy un fantasma en un pueblo sin aliento y de puros cuerpos.
Soy todos y por fin existo... aunque en la oscuridad.
domingo, 11 de marzo de 2012
El Reinado de lo Intangible II: Héroes Anónimos
En la guerra los comandantes curiosamente no comandaban, adelante iban los más jóvenes, en las primeras filas estaban los soldados de menor edad: la infantería ligera, con escasa protección. Cuando la esclavitud era reconocida como esclavitud (actualmente existe pero curiosamente ya no se le dice así) los esclavos iban adelante, morían desangrados para ser el escudo de quienes van reconocidos. Siempre dijeron que el niño se esconde tras las faldas de la madre, pero el cobarde se esconde tras el niño y/o el que considera inferior -sólo lo considera así porque realmente es el que va adelante el más valioso y valiente- pero bueno valientes a la tumba, ¿cierto?... no, no en el Reinado de lo Intangible.
Estoy cansado de oír como se alaban a los mismos héroes de siempre, que si el Libertador de la Patria, que si el Creador del Universo, que si el Campeón tal o cual, que no me digan que fué uno/a sólo/a, pues fué la lucha de muchos y muchas que anónimos iban fuertes a la cabeza, cierto es que siempre el que gana el premio es aquel que hubiese tenido que responder si sale mal pero también es cierto que se lleva los laureles totales que a mi comprensión no le corresponden y vaya ¡que recompensas!, y ¡que triunfo!, uno sólo resulta redentor cuando si no fuese por esos que no sabemos sus nombres no estarían donde están; dónde están esas partículas cósmicas que implosionan, dónde están esos átomos que disparados en una explosión cósmica nos crean, dónde están las decisiones de aquellos que no conocemos su nombre y resulta que colocamos todo el honor sobre ese solo, dónde está que decida comportarme bien por mi mismo sin necesidad de una fuerza externa, ¿necesito acaso de una coacción con nombre que me mueva hasta la verdad? Así sea irrelevante el nombre, aquí lo es, pues siendo parte de la masa o siendo el sin rumbo que no la sigue ese es el bravo, el reducir el brío de muchos a una sóla imagen es simplista y a decir verdad presuntuoso (presuntuoso sin tener nada de qué presumir).
Es la infantería la fuerza de los ejércitos, donde van caras y nombres desconocidos que se cosen en la historia que no está escrita con tinta, es la partícula más pequeña la que cambia el curso de la historia, es la gota de agua que cae en la semilla pérdida la que le dá vida a la flor cerca del río, es el que casi nunca se nombra el que realmente es. Tomando como cierta la premisa de que dejamos de existir si somos olvidados, también dejamos de existir si nuestra identidad y lucha es pisoteada, pero somos en nuestra conciencia del ser, podrán quitar la existencia pero nunca el ser, así seamos intangibles siempre seremos, héroes o hasta villanos forasteros... En fin éste texto es para reconocer a todos aquellos que sin nombre su clamor es fuerte, al esclavo que dió su vida en una tierra hostil y extraña y murió su cuerpo de primero, pues su espíritu no muere; al bombero al cual ignoramos su nombre que salva de las llamas, a la madre que dá la vida por sus hijos, al perro, al gato, al caballo, al elefante... a la mascota o al animal salvaje que se rebela contra la injusticia, contra la vida misma, contra un hecho y auxilia, a todo aquel que no sabemos quien es pero que debemos reconocerle su franco coraje que aunque se confunda con tontería tiene todo mejor puesto que aquel que es reconocido.
No es el anfitrión el que me interesa, es el que limpió el piso para que la velada fuese inolvidable; no es el que sale triunfador el foco de mis preocupaciones, es el que no llegó pero dió todo lo que pudo; no es el que con cuerpo físico viene a darme las noticias, es aquel que oculto -no porque quiera sino por impedimento- más me importa, es el héroe que no le dicen héroe en la tierra de lo córporeo; es el glorioso en la nación de lo impalpable, ese es.
El Reinado de lo Intangible I: Válidez invisible
Lo que para algunos es cierto no tendría que serlo para los otros y los otros tampoco tienen que someterse a los deseos de los algunos, pero nada será más certero que el mundo interior al que nadie podrá fotografiar con cámaras especializadas, ni podrá describir la majestuosidad que despliega en sus atardeceres de colores intocables, pero no por eso es inválida.
El Reinado de lo Invisible es una tierra suave para el viajero de los sentidos cansados, no requiere cuerpo físico, no fué creada bajo patrones normales del entendimiento, da placeres al que los busca sin dañarle, otorga sosiego al labriego de las mentiras de la verdad, es relativa pues muchos han entrado aquí pero ninguno lo percibe igual, nadie sabe dónde queda y se puede accesar sin requisitos córporeos, es improbable y aún así... es.
Es una nación con una cultura interminable pero que no está hervida en pesados intelectos sino acariciada con comprensión, sin límites físicos pues ni la eternidad ni en el infinito logran determinarla, va como los hilos que se reflejan en las dimensiones que no conoce la prueba, no te tropiezas con demás seres si no quieres y si se dá el caso de que así lo deseas pues con sólo pensarlo se organizan fiestas con sus habitantes; los fugitivos del dolor con pies sangrantes son sus más conocidos participantes de primera clase.
Es un gentil piso que te mantiene flotando de donde emergen graciles y extrañas flores que nunca mueren y te abrazan, el viento que no es viento sopla alientos de evocación de tiempos maravillosos que no vivimos; campanas de extraños e inspiradores tonos, que no excluyen a los que sus sentidos en la orbe amarga le fueron arrebatados, nobles hechizos que no se pueden probar ocurren como generalidad en éste espacio sin espacio.
Porque nunca habrá manera de probar su existencia pero eso no indica que sea inválida, si ha sido forjada, pensada, vivida es indiscutiblemente una identidad así no vaya signada en papeles, construída con bloques... Ningún texto, ninguna imagen, ningún olor, ningún sabor, ninguna dimensión que perciba el cuerpo describirá las grandezas de la sustancia con la que se formó El Reinado de lo Intangible.
El Reinado de lo Invisible es una tierra suave para el viajero de los sentidos cansados, no requiere cuerpo físico, no fué creada bajo patrones normales del entendimiento, da placeres al que los busca sin dañarle, otorga sosiego al labriego de las mentiras de la verdad, es relativa pues muchos han entrado aquí pero ninguno lo percibe igual, nadie sabe dónde queda y se puede accesar sin requisitos córporeos, es improbable y aún así... es.
Es una nación con una cultura interminable pero que no está hervida en pesados intelectos sino acariciada con comprensión, sin límites físicos pues ni la eternidad ni en el infinito logran determinarla, va como los hilos que se reflejan en las dimensiones que no conoce la prueba, no te tropiezas con demás seres si no quieres y si se dá el caso de que así lo deseas pues con sólo pensarlo se organizan fiestas con sus habitantes; los fugitivos del dolor con pies sangrantes son sus más conocidos participantes de primera clase.
Es un gentil piso que te mantiene flotando de donde emergen graciles y extrañas flores que nunca mueren y te abrazan, el viento que no es viento sopla alientos de evocación de tiempos maravillosos que no vivimos; campanas de extraños e inspiradores tonos, que no excluyen a los que sus sentidos en la orbe amarga le fueron arrebatados, nobles hechizos que no se pueden probar ocurren como generalidad en éste espacio sin espacio.
Porque nunca habrá manera de probar su existencia pero eso no indica que sea inválida, si ha sido forjada, pensada, vivida es indiscutiblemente una identidad así no vaya signada en papeles, construída con bloques... Ningún texto, ninguna imagen, ningún olor, ningún sabor, ninguna dimensión que perciba el cuerpo describirá las grandezas de la sustancia con la que se formó El Reinado de lo Intangible.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Lo intangible que nunca existió
Recuerdos vacíos, iba aferrado a la nada, a los sueños sin anclas...
Me gustaría decir que era como "Que Verde era mi Valle", pero al menos el valle era verde, ésto era incoloro.
No desgarra la intangibilidad sino el vacío.
Remembranzas se ciernen sobre el espacio...
del no espacio,
Añoranzas se tejen sobre las bellezas...
de las no sombras,
Súplicas se duermen en las almohadas...
de las no lágrimas,
Enseñanzas se borran sobre las palabras...
de los no maestros,
Confituras se apesadumbran en los días...
de los no actos,
Temporadas que se despedazan en las danzas...
de las no horas,
Algarabías que se fraccionan en las ballestas...
de los no puertos,
Melodías se suben en las embarcaciones...
de los no sueños.
Sueños que ya no son, que nunca fueron, sueños que soñaban...
Sobre los recuerdos que salvaban vidas reales.
Sobre las evocaciones que mitigaban el destierro innegable.
Sobre las peticiones que se cumplían para sentidos palpables.
Sobre los ideales que predicaba para conservar el áncora.
Sobre los azúcares inexistentes que cerraban heridas visibles.
Sobre las alegrías que circundaban por relojes de plástico.
Sobre si mismos, sobre sus regocijos y sus penas...
Inocentes de su propia inexistencia...
Me gustaría decir que era como "Que Verde era mi Valle", pero al menos el valle era verde, ésto era incoloro.
No desgarra la intangibilidad sino el vacío.
Remembranzas se ciernen sobre el espacio...
del no espacio,
Añoranzas se tejen sobre las bellezas...
de las no sombras,
Súplicas se duermen en las almohadas...
de las no lágrimas,
Enseñanzas se borran sobre las palabras...
de los no maestros,
Confituras se apesadumbran en los días...
de los no actos,
Temporadas que se despedazan en las danzas...
de las no horas,
Algarabías que se fraccionan en las ballestas...
de los no puertos,
Melodías se suben en las embarcaciones...
de los no sueños.
Sueños que ya no son, que nunca fueron, sueños que soñaban...
Sobre los recuerdos que salvaban vidas reales.
Sobre las evocaciones que mitigaban el destierro innegable.
Sobre las peticiones que se cumplían para sentidos palpables.
Sobre los ideales que predicaba para conservar el áncora.
Sobre los azúcares inexistentes que cerraban heridas visibles.
Sobre las alegrías que circundaban por relojes de plástico.
Sobre si mismos, sobre sus regocijos y sus penas...
Inocentes de su propia inexistencia...
domingo, 8 de enero de 2012
Personalidad ≠ Identidad
La personalidad es un vestido.
La identidad es una respuesta al: ¿quién soy?
La identidad es una respuesta al: ¿quién soy?
Sentimiento ≠ Emoción.
Comparando el sentimiento y la emoción con elementos plásticos se dice que:
El sentimiento es una textura, la piel de cada cosa.
La emoción es un color, la luz que cada cosa modula y refleja.
Por ende se concluye que:
Se puede sentir mucho y no experimentar o demostrar emoción.
Se puede experimentar la emoción y que aún así no hay sentimiento.
El sentimiento es una textura, la piel de cada cosa.
La emoción es un color, la luz que cada cosa modula y refleja.
Por ende se concluye que:
Se puede sentir mucho y no experimentar o demostrar emoción.
Se puede experimentar la emoción y que aún así no hay sentimiento.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Respiro
Hace brisa y ya me ahogo.
Me ahogo y ya me dá risa.
Dá risa y ahí me desapego.
Me ahogo y ya me dá risa.
Dá risa y ahí me desapego.
Me desapego y más lloro.
Y más lloro porque deseo.
Deseo más no me quedo.
Y quedo ya sólo cenizas.
Habito en el desamparo.
Me amparo en tu sonrisa.
Disimulando tu descaro.
Descaro invisible de brisa.
27 sep 2013, 01:46
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